Parábola de las diez vírgenes


1"Entonces el Reino de los Cielos será como diez vírgenes, que tomaron sus lámparas y salieron a recibir al esposo. 2Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes; 3pero las necias, al tomar sus lámparas, no llevaron consigo aceite; las prudentes, en cambio, junto con las lámparas llevaron aceite en sus alcuzas. 5Como tardaba en venir el esposo, les entró sueño a todas y se durmieron. 6A media noche se oyó una voz: "¡Ya está aquí el esposo! ¡Salid a su encuentro!" 7Entonces se levantaron todas aquellas vírgenes y aderezaron sus lámparas. 8Y las necias les dijeron a las prudentes: "Dadnos aceite del vuestro porque nuestras lámparas se apagan". 9Pero las prudentes les respondieron: "Mejor es que vayáis a quienes lo venden y compréis, no sea que no alcanze para vosotras y nosotras". 10Mientras se fueron a comprarlo vino el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta. 11Luego llegaron las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!". 12Pero él les respondió: "En verdad os digo que no os conozco". 13Por eso: velad, porque no sabéis el día ni la hora". (Mateo 25, 1-13).

25,1   El Reino de los Cielos será como diez vírgenes

División entre buenos y malos. También tomando como base las palabras que preceden se puede entender mejor este pasaje. Todo este discurso se relaciona con el día del Señor, cuando sean desvelados los pensamientos secretos de los hombres mediante la investigación del juicio de Dios, y la verdaera fe en Dios consiga la recompensa de una firme esperanza. Efectivamente, en la opsición entre las cinco [vírgenes] prudentes y las cinco necias se establece la división entre los creyentes y los que no tienen fe, como imagen por la que Moisés recibió los diez mandamientos escritos en dos tablas [de piedra] y la doble página, la de la izquierda y la de la derecha. Allí se encuentra consignado lo perteneciente a cada una de ellas, estableciendo así la división entre los buenos y los malos, aunque reunidos en un sólo testamento. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 27, 3.

25, 2   Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes

Las vírgenes prudentes son las almas que, utilizando el tiempo de que disponen para realizar obras buenas, se han preparado para ir por primera vez al encuentro del Señor. Las necias, por el contrario, son las almas, relajadas y perezosas, que sólo se han preocupado de las cosas presentes y, olvidando las promesas divinas, no han hecho crecer ninguna esperanza en la resurrección. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 27, 5.

25, 3-4   Aceite en sus alcuzas

Qué significa el aceite. A tu juicio ¿no es la caridad? Lo decimos en plan de búsqueda, sin precipitarnos en confirmarlo. Os diré por qué me parece a mí que en el aceite está significada la caridad. Dice el Apóstol: "Os muestro un camino aún más excelente". ¿A cuál se refiere? "Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o como címbalo que retiñe". Este es el camino excelente, es decir, la caridad, que con razón se haya significada en el aceite. El aceite es el menos pesado de todos los líquidos. Vierte un poco de agua y echa encima aceite; éste queda encima. Echa ahora aceite, vierte agua encima, y el aceite subirá a la superficie. Si sigues el orden natural, el aceite vence; si lo cambias, él vence igualmente. La caridad nunca cae. Agustín, Sermones, 95, 5.

25, 5   Como tardaba en venir el esposo

El esposo y la esposa representan a Dios nuestro Señor en el cuerpo. Lo mismo que el Espíritu es un esposo para la carne, así también la carne es una esposa para el Espíritu. Cuando al final la trompeta anuncie la resurrección se irá al encuentro del esposo solo; en efecto, los dos serán una sola cosa, porque la humildad de la carne habrá alcanzado la gloria del Espíritu. Hilario de Potitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 27, 4.

25, 7-8   Aderezaron sus lámparas

Las doncellas se levantaron. Habiéndose producido un clamor a media noche... ¿Qué clamor es éste sino aquel del que habla el Apóstol: "En un abrir y cerrar de ojos, al sonido de la última trompeta? Sonará la trompeta; los muertos resucitarán incorruptos y nosotros seremos transformados". Después del clamor de media noche, en el que se decía: "He aquí que llega el esposo", ¿qué sigue? "Se levantaron todas". ¿Qué significa "se levantaron todas"? "Llegará el momento, dijo el mismo Señor, en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán". Por tanto, al sonido de la última trompeta resucitaron todos. Pero aquellas vírgenes prudentes tomaron consigo aceite en sus vasijas; las necias, en cambio, no. Agustín, Sermones, 93, 9.

25, 9   No sea que no alcance para vosotras y nosotras

Tal vez sea suficiente para nosotras. Cuando todo el mundo dormitaba y el demonio oprimía con las tinieblas de la media noche, se oyó un clamor grande del cielo: "¡Ya está aquí el esposo, salid a su encuentro!". De igual manera el bienaventurado apóstol Pablo había gritado, al decir: "El Señor mismo, a la voz dada por un arcángel y por la trompeta de Dios, descenderá desde el cielo, y los que muerieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivimos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires, y estaremos siempre en el Señor". Por tanto, aquellas vírgenes se levantaron y aderezaron sus lámparas. "Y las necias les dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, pues nuestras lámparas se apagan". Se apagaba y fracasaba su virginidad porque no tenían obras de piedad y misericordia. "Pero las prudentes les respondieron: Mejor es que vayáis a quienes lo venden y compréis, no sea que no alcanze para vosotras y nosotras". En el día de la resurrección y del juicio, a pesar de que alguien abunde en las obras santas de los santos, también temerá, no sea que no tenga suficiente. Epifanio el Latino, Interpretación de los evangelios, 36.

25, 10-11   Vino el Esposo

Mientras fueron a comprar. No hay que extrañarse de que "cuando van a comprar", cuando buscan a quienes las alaben, no hallen; cuando buscan a quienes las consuelen, no encuentren. Es entonces cuando la puerta se abre, "viene el esposo"; y la esposa, la Iglesia, es glorificada con Cristo, para unir a sí a cada miembro. Agustín, Sermones, 93, 15.

25, 12-13   Velad porque no sabéis el día ni la hora

No os conozco. Jesús compara a los gobernantes del pueblo con la vírgenes. Es necesario que el que desempeña una función sagrada no tenga tacha ni ni en el cuerpo ni en el alma, como también Pablo dice: "Para que ella sea santa en cuerpo y alma". Puesto que es usual en la Escritura dividir el tiempo presente en cinco periodos, asigna acada periodo almas santas y almas ímpías, de la misma manera que cada tiempo tiene personas sabias e insensatas, justas e injustas. Con el hecho de que todas las vírgenes fueran con sus lámparas Jesús demuestra que todas las almas han sido iluminadas por Dios mediante leyes naturales e innatas, pero también por las leyes escritas de Moisés. Todas las vírgenes fueron al encuentro del esposo. Todas estaban decididas a buscar el favor de Dios y a unirse espiritualmente con el Esposo que siembra en los corazones de los fieles la semilla de todo tipo de virtud, por ello es llamado el Esposo. Sin embargo, algunos no soportan vivir de manera moderada aunque posean la iluminación de Dios... En tono de burla llama a su sueño la muerte de la carne, que necesariamnete acontecerá tanto al sabio como al insensato, a los que la trompeta de los ángeles despertará en tiempos de la segunda venida de Cristo. Como la muerte es importante todos serán resucitados, buenos y malos, y todos estarán dispuestos para preparar su defensa delante del juez. Esto es representado en la parábola cuando cada vírgen prepara su lámpara, resumiendo todo lo que ha ocurrido en su vida. Como las insensatas no han traído nada, su alma comienza a desdibujarse y como a apagarse y a ser llevadas hacia un delirio, pensando que serán compadecidas gracias a la virtud de los otros. Por eso son rechazadas cuando las otras les dicen: "No hay suficiente para vosotras y nosotras". La virtud de cada uno a duras penas basta para la salvación del alma, porque incluso los que son sabios cometen transgresiones de muchas maneras. Cirilo de Alejandría, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 280.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, Vol. 1b,  p. 264-272
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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