La tentación del escándalo


6"Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que lo colgasen al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y lo hundieran en el fondo del mar. 7¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que vengan los escándalos. Sin embargo, ¡ay del hombre por cuya culpa se produce el escándalo! 8Si tu mano o tu pie te escandaliza, córtatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale entrar en la Vida manco o cojo, que con las dos manos o los dos pies ser arrojado al fuego eterno. 9Y si tu ojo te escandaliza, arráncatelo y tíralo lejos de ti. Más te vale entrar tuerto en la Vida, que con los dos ojos ser arrojado al fuego del infierno". (Mateo 18, 1-5).

18, 6   Al que escandalice a uno de estos pequeños

Tantos detalles no son supérfluos: el hecho de que se trate de una piedra de molino y de un asno, que con ella se arroje al mar y que eso sea lo mejor. Conforme a la opinión de la mayoría lo mejor es siempre útil. Ahora bien, ¿qué utilidad soporta el ser arrojado al mar con una piedra de moler, propia de un asno, atada al cuello? Una muerte tan terrible será eficaz como castigo, pero desconozco cómo puede ser de alguna manera de utilidad lo que constituye el peor de los males.
   Es necesario, pues, buscar alguna otra interpretación. La piedra de molino representa el esfuerzo ciego, pues los animales de carga giran alrededor de ella con los ojos tapados. Nosotros nos hemos encontrado que precisamente con el nombre de asnos son designados los gentiles. En efecto, los gentiles no saben lo que hacen y, dominados por la actividad de sus vidas, se mantienen en la ignorancia de su ciego esfuerzo. En cambio a los judíos se les ha ofrecido mediante la Ley el camino del conocimiento. Pero en la medida que han escandalizado a los apóstoles de Cristo, mejor sería para ellos ser arrojados al mar con una piedra de moler propia de asno atada al cuello. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 18, 2.

18, 7   ¡Ay del mundo por los escándalos!

La expresión: "¡Ay del mundo por los escándalos!" se refiere a los hombres que se encuentran por el mundo entero, sometidos a los escándalos. Por otra parte, si los discípulos no están en este mundo, porque no pusieron sus ojos en las cosas visibles, como tampoco los puso su Maestro, la intimidación "Ay del mundo por los escándalos" no se refiere a ningún discípulo del Señor; al contrario, "completa es la paz de los que aman la ley de Dios y no hay tropiezo para ellos". Así pues, si uno es llamado discípulo, pero todavía es de este mundo, porque todavía ama al mundo y a lo que hay en él -es decir, que ama la vida de aquí abajo, el dinero, las posesiones o cualquier otra fortuna-, no se refiere a él la expresión "no es de este mundo", sino que más bien siendo en realidad de este mundo se le aplicará la intimidación "Ay del mundo por los escándalos". Orígenes, Comentario al Ev. de Mateo, 13, 21.

18, 8   Si tu mano o tu pie te escandaliza

En todo esto no habla el Señor de los miembros del cuerpo, ni mucho menos. A quienes se refiere es a los amigos, a los allegados, que nos pudieran ser tan necesarios como un miembro de nuestro cuerpo. Lo mismo que antes había dicho, lo repito ahora. Nada hay en efecto, más pernicioso que una mala compañía.
   Lo que no puede la violencia, muchas veces lo consigue la amistad, lo mismo para bien que para mal. De ahí la energía con que nos manda el Señor cortar de raíz a quienes nos dañan, dándonos bien a entender que ésos son los que nos traen los escándalos.
   Mirad, pues, cómo por el el hecho de predecir que forzosamente han de venir los escándalos, el Señor trató de prevenir el daño que podían producir. De este modo a nadie habían de sorprender en su tibieza. Puesto que hay que contar con ellos, hay que estar vigilantes, pues Él nos mostró cuán grandes males eran. Porque no dijo simplemente: "¡Ay del mundo por los escándalos!", sino que mostró también el grave daño que de ellos se sigue. Además por el hecho de lamentarse con un ¡ay! de aquel que da los escándalos, aun nos pone más patente cuán desastrosos son para las almas. Porque decir: "Sin embargo, ¡ay de aquel hombre...!", bien claro da a entender el gran castigo que le espera. Y no es eso sólo. Luego viene el ejemplo de la piedra de molino movida por un asno, que es otro modo de aumentar el temor.
   Más ni aun con eso se contenta el Señor, sino que nos muestra la manera como hay que huir de los escándalos. ¿Qué manera es ésa? "Corta -nos dice- toda amistad con los malos, por muy queridos que pudieran serte".
   Y nos presenta un razonamiento irrefutable. Porque si sigues en su amistad, a ellos no los ganarás, y, además de perderse ellos, también tú te perderás. Mas si cortas la amistad, por lo menos aseguras tu propia salvación. En conclusión, si alguien con su amistad te daña, córtalo de ti. Porque si muchas veces cortamos uno de nuestros miembros por no tener él remedio y dañar, en cambio, a los otros, mucho más hay que hacer eso con los amigos. Ahora bien, si el mal fuera cosa natural, toda esta exhortación estaría de más; de más que el Señor nos aconseje y que nos ponga en guardia por medio de todo lo anteriormente dicho. Pero si nada de eso está demás, como realmente no lo está, se sigue evidentemente que el mal depende de la voluntad. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 59, 4,

18, 9   Tíralo lejos de ti

Si alguno, en todo el cuerpo de las congregaciones de la Iglesia, es industrioso y hábil en los asuntos prácticos, y cambia, y su mano le hace pecar, que el ojo diga a esta mano: "no tengo necesidad de ti", y después de haberlo dicho, que la corte y la arroje de su lado. Así es bueno, si su cabeza es bienaventurada y sus pies dignos de su bienaventurada cabeza, de manera que su cabeza, cuidándose de lo que le es propio, no pueda decir a los pies: "no tengo necesidad de vosotros". Pero si se encontrara un pie que provocara el pecado de todo el cuerpo, que diga la cabeza a este pie: "no tengo necesidad de ti" y después de cortarlo lo arroje de su lado. Pues es mucho mejor para el cuerpo entrar en la vida sin el pie o la mano que lo escandaliza que estar todo el cuerpo expuesto al escándalo y ser enviado al infierno de fuego con dos pies o con dos manos. De la misma manera es bueno que lo que pueda llegar a ser ojo de todo el cuerpo sea digno de Cristo y de todo el cuerpo. Pero si este ojo en alguna ocasión se transforma hasta llegar a ser motivo de escándalo de todo el cuerpo, lo arranque y lo arroje fuera del cuerpo y que sin aquel ojo el resto del cuerpo sea salvado, lo que es mejor que el alma junto con el cuerpo sean arrojados al infierno del fuego. Orígenes, Comentarios al Ev. de Mateo, 13, 24.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, Vol. 1b,  p. 99-102
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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