la estrella de Belén




9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. 10Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. 11Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 12Y, después de recibir en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino. (Mateo 2, 9-12)

2, 9   La estrella se colocó delante de ellos

UNA CASA NORMAL, PERO NO UNA CASA COMÚN. "Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente los iba guiando". Precisamente se les había ocultado para que, al hallarse sin guía, no tuvieran otro remedio que preguntar a los judíos, y quedara así manifiesto a todos el nacimiento de Cristo. Por eso, una vez que habían preguntado y tenido a los judíos por maestros, la estrella se le aparece nuevamente, y consideran aquí la más cabal conexión de los sucesos. Después de la estrella, los recibe el pueblo y el rey de los judíos, y éstos aducen el testimonio del profeta, que esclarece lo sucedido. Después del profeta, es un ángel quien los toma y les enseña todo; pero, entre tanto, de Jerusalén a Belén caminan bajo la guía de la estrella. Ésta, en efecto, se puso desde allí en camino con ellos. Prueba de que no era una estrella ordinaria. Realmente no hay una estrella de esa naturaleza. Porque no sólo se puso en camino, sino que los iba guiando, atrayéndolos y conduciéndolos como de la mano, a un pleno día. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 7, 3. 

2, 10   Se llenaron de inmensa alegría

CON GRAN ALEGRÍA. "Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría", puesto que su esperanza no se había visto frustrada, sino que había sido ampliamente confirmada, viendo que no habían emprendido camino fatigoso sin motivo. En la señal de la estrella, que de nuevo se les aparecía a tiempo, entendían que aquel nacimiento del Rey se les daba a conocer por inspiración divina. Y por la estrella misteriosa entendían que la dignidad del Rey que había nacido sobrepasaba la medida de todos los reyes del mundo; necesariamente habían de pensar que aquel rey superaba en gloria a la estrella que de modo tan fiel le honraba. ¿Cómo no iban a creer que debían sometérsele los hombres, si estaban viendo que hasta las glorias del cielo se le rendían? ¿ O cómo podía la tierra oponerle resistencia, si hasta el cielo le servía? Anónimo, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 2. 

2, 11   Postrándose le adoraron

BARRUNTOS DIVINOS. "Y le adoraron". ¿Piensas que habrían adorado a un niño incapaz de comprender el honor de la adoración, si no hubieran visto en él algo divino? Luego no adoraron a un niño que no entendía nada; adoraron su divinidad, que lo conoce todo. Hasta la calidad especial de los regalos que le ofrecieron dan testimonio de que algún barrunto o indicio tenían de la divinidad del niño. Anónimo, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 2. 

2, 12   Aviso de no volver a Herodes

MARCHARON POR OTRO CAMINO. ¡Qué fe la de los Magos! No replicaron al ángel que les avisaba, diciendo: Al venir hemos recorrido un largo camino, y no hemos sentido miedo e paso por muchas ciudades; no nos hemos aterrado ante un rey terrible que las domina, sino que nos hemos detenido para descansar y hemos hablado confiadamente del rey que ha nacido; le hemos ofrecido los dones que le corresponden como a Dios; ¿y nos mandas ahora irnos en secreto, como si fuéramos siervos, alterando la ruta de venida y de retorno?
Como eran fieles convencidos, ni antes temieron que los conocieran, ni se avergonzaron ahora de regresar sin que los vieran. Lo que no podía ser es que, los que habían llegado hasta Cristo con la intervención de Herodes, volvieran a Herodes. Los que abandonan a Cristo y se van a Herodes, bastantes vuelven luego a Cristo; pero los que abandonan a Herodes para ir a Cristo, de corazón, jamás retornan a Herodes. Quiero decir: los que se pasan al diablo por el pecado abandonan a Cristo, frecuentemente vuelven a Cristo mediante la penitencia; en cambio, los que abandonan al diablo y vienen a Cristo, difícilmente retornan al diablo. La razón está en que, quien no ha conocido el mal, porque su vida ha sido inocente, como no sabe lo que es el mal, se deja engañar con facilidad y se pasa al diablo; pero, tan pronto encuentra el mal y lo expermenta, con el recuerdo del bien que perdió, retorna compugido a Dios, de quien se apartó. A su vez, quien vivió mal y se convirtió al bien, con el gozo del bien que ha encontrado y el recuerdo del mal que dejó, difícilmente retorna al mal. Anónimo, Obra incompleta sobre el Ev.d de Mateo, 2.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1a, p. 67-72
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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el único temor



 26"No tengáis miedo, porque nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni secreto que no llegue a saberse. 27Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que escuchasteis al oído, pregonadlo desde los terrados. 28No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; temed ante todo al que puede hacer perder el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se vende un par de pajarillos por un as? Pues bien, ni uno solo de ellos caerá en tierra sin que lo permita vuestro Padre. 30En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31Por tanto, no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos". (Mateo 10, 26-31)

10, 26   No les tengáis miedo

EL JUICIO LO DESCUBRIRÁ TODO. Se refiere al día del juicio, que sacará a la luz el secreto de conciencia de nuestra voluntad, y al gran día claro como la luz que descubrirá lo que ahora pasa oculto. Así nos recuerda que no hay que temer las amenazas, ni las intenciones, ni el poder de los perseguidores, porque el día del juicio pondrá al descubierto la inconsistencia e inutilidad de todo eso. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 10, 16.

10, 27   Decidlo a plena luz

PROCLAMAR LO OCULTO. Nosotros no leemos que el Señor tenga costumbre de hacer declaraciones durante la noche y de transmitir sus enseñanzas entre tinieblas. Más bien todos sus discursos son como tinieblas para los hombres carnales y su palabra es como noche para los que no tienen fe; cada uno debe anunciar mediante una confesión de fe libre lo que ha dicho. Por eso Cristo manda predicar en la luz lo que ha dicho en las tinieblas, para que lo que se ha confiado secretamente al oído se entienda en las techumbres, o sea, mediante una proclamación que se eleva desde la boca del que habla. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 10, 17

10, 28   Temed ante todo al que puede hacer perder el alma y cuerpo

LA DESTRUCCIÓN EN EL INFIERNO. Con la gehnna se está enfatizando el castigo eterno. Diciendo "gehnna" se significa la sentencia que aguarda a quienes reciben la retribución por haber nacido. 
Por medio de los nombres Jesús mostró que hay una gran diferencia de modo. A quí dice: "de los que matan", pero allí "de quienes destruyen" sin que haya aún salvación. Teodoro de Mopsuestia, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 56. 

10,  30-31   Vosotros valéis más que muchos pajarillos

SIN MIEDO. Como si dijera: ¿Qué cosa de menos valor que unos pajarillos? Y, sin embargo, ni ésos serán cogidos en el lazo sin conocimiento de vuestro Padre. No dice que sea Dios quien los haga caer en el lazo, pues eso sería indigno de Dios, sino que nada de cuanto acontece le pasa inadvertido. Si, pues, Dios no ignora nada de eso y a vosotros os ama con más sincero amor que el de un padre, y hasta tal punto os ama que tiene contados los cabellos de vuestra cabeza, no hay motivo para que temáis. Mas tampoco quiso decir que Dios cuente realmente uno por uno nuestros cabellos. Con estas palabras quiso el Señor ponerles de manifiesto el cabal conocimiento y la grande providencia que de ellos tenía. Si, pues, Él sabe todo lo que nos pasa y puede y quiere salvaros, sufráis lo que sufráis, no penséis que lo sufrís por estar abandonados de Él. Realmente, no quiere el Señor librar a los suyos de sufrir, sino enseñarles a menospreciar el sufrimiento, pues ésa es, sin duda, la más cabal liberación del sufrimiento. "No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos". ¿Veis cómo ya el miedo se había apoderado de los apóstoles? Bien conocía el Señor los secretos de su alma. De ahí que prosiguiera: "No los tamáis, pues". Aun cuando lleguen a dominaros, solo dominaran lo que hay inferior en vosotros, es decir, vuestro cuerpo. Y éste, aun cuando no lo mataran vuestros enemigos, la naturaleza vendrá sin remedio a arrebatároslo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 34, 2.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1a, p. 277-282
Director de la edición en castellano
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Jesús cura a las gentes



23Recorría Jesús toda Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo. 24Su fama se extendió por toda Siria; y le traían a todos los que se sentían mal, aquejados de diversas enfermedades y dolores, a los endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curaba. 25Y le seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán. (Mateo 4, 23-25)

4, 23   Predicando... y curando

LAS CURACIONES DE JESÚS PROFETIZADAS. Y había anunciado antes Isaías que esto iba a ocurrir, cuando dice: "Él mismo tomará nuestras dolencias y curará nuestra enfermedad" Pues para esto en efecto había venido Cristo Señor, maestro de vida y médico celeste, para instruir a los hombres para la vida con su enseñanza y sanar la enfermedad del cuerpo y del alma con una medicina celeste; para liberar los cuerpos asediados por el diablo y devolver a la verdadera y completa salud a los que se fatigan con dolencias varias. Pues curaba las enfermedades corporales con la palabra del poder divino y sanaba las heridas de las almas con la medicina de la enseñanza celeste. David muestra claramente que estas heridas del alma sólo pueden ser tratadas por Dios, diciendo: "Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios". Y añadió: "Él, que es propicio con todas tus inquietudes, que sana tus dolencias". Por tanto, el verdadero y perfecto médico es aquel que no sólo concede la salud del cuerpo, sino que restituye la salvación del alma, el Señor y Salvador nuestro. Cromacio de Aquileya, Comentario al Ev. de Mateo, 16, 4.

4, 24   Le traían a todos los que se sentían mal

LA FUENTE DE LOS MALES ABIERTA. Ahora, apenas nos aqueja una enfermedad corporal, no dejamos piedra por remover hasta vernos libre de su molestia; estando, en cambio, enferma nuestra alma, todo son vacilaciones y aplazamientos. De ahí que no nos libramos ni de unas ni de otras, pues convertimos lo necesario en accesorio, y lo accesorio en necesario. Dejamos abierta la fuente de los males y pretendemos que estén limpios los arroyos. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 14, 3.

4, 25   Le seguían grandes multitudes

TODOS ESTAMOS LLAMADOS A SEGUIRLO. Sigámoslo, pues, también nosotros. A la verdad, grandes son las enfermedades que aquejan nuestra alma, y éstas son las que principalmente quiere el Señor curar. Y hasta, si cura las del cuerpo, es porque quiere desterrar las del alma.
Acerquémonos, pues, a Él y no le pidamos nada temporal. Pidámosle sólo el perdón de nuestros pecados. Porque también ahora lo concede con tal que lo pidamos fervorosamente. Su fama se extendió por toda Siria, ahora se ha extendido por toda la tierra. Aquéllos, apenas oyeron que curaba a los endemoniados, corrieron a Él en masa; y tú, que has recibido más y mayores pruebas de su poder ¿no te levantas y echas también a correr?
Aquellos abandonaron su patria, sus amigos y parientes: ¿y tú no quieres dejar ni una casa siquiera para acercarte a Él y alcanzar bienes mayores? O, mejor decir, ni siquiera te exigimos que dejes tu casa. Basta que dejes tu mala costumbre y, sin salir de casa, en compañía de los tuyos, podrás salvarte fácilmente. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 14, 30.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1a, p. 124-127
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la gran desolación



15"Por eso, cuando veáis la abominación de la desolación, que predijo el profeta Daniel, erigida en el lugar santo -quien lea, entienda-, 16entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; 17quien esté en el terrado, que no baje a tomar nada de su casa; 18y quien esté en el campo, que no vuelva atrás para tomar su manto. 19¡Ay de las que estén encintas y de las que estén criando esos días! 20Rogad para que vuestra huida no ocurrra ni en invierno ni en sábado. 21Habrá entonces una gran tribulación, como no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22Y de no cortarse esos días, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos esos días se acortarán. 23Entonces, si alguien os dijese: "Mirad, el Cristo está aquí o allí", no le creáis. 24Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, y se presentarán con grandes señales y prodigios para engañar, si fuera posible, incluso a los elegidos. 25Mirad que os lo he predicho. 26Y si os dijeran que está en el desierto, no vayáis; o que está en un lugar oculto, no os lo creáis. 27De la misma manera que el relámpago sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre. 28Donde quiera que esté el cadáver allí se reunirán los buitres" (Mateo 24, 15-28) 

24, 17   Quien esté en el terrado

EL TERRADO Y EL CAMPO. El terrado es la cúspide de una casa, el punto más alto que completa una habitación. En efecto, no se podrá decir que una casa está acabada sino tiene terrado. Por tanto, el que se encuentra en la cúspide de su casa, es decir, en el estado perfeto de su cuerpo, renovado por la regeneración, elevado por el espíritu, hecho perfecto por el don divino, no deberá descender a un palno más bajo por el deseo de los bienes del mundo ni descender de la altura de su techo reclamado por los placeres de su cuerpo.
"Y si se encuentra en el campo, que no vuelva a recoger su túnica". Es decir, si está ocupado en cumplir los mandamientos, que no vuelva a las preocupaciones anteriores, que no desee cubrir su cuerpo con cualquier vestido, si a causa de ello debe volver a tomar la túnica de los viejos pecados con los que estaba vestido antes. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev. de Mateo, 25, 5.

24, 19   ¡Ay de las que estén en cintas!

EMBARAZO, LACTANCIA Y FUGA ESPIRITUAL. No hay que creer que cuando el Señor ha dicho: "¡Ay de las que estén en cintas!" ha sido por llamar nuestra atención sobre dificultad de las mujeres encintas, sino que ha pretendido mostrar la opresión de las almas empecatadas, impedidas por su condición a huir de la tempestad de la ira a ellas reservada, tanto si se encuentran en el terrado como si se hayan en el campo. En fecto, es natural que el dolor acompañe al nacimiento y que no venga al mundo una criatura si no es con el esfuerzo de todo el cuerpo. Por eso, las almas que se encuentren en esa situación serán mantenidas en su carga y en su dolor.
"¡Ay de las que estén criando!". La infancia que no necesita ya nada de la leche no es menos incapaz a la fuga que la que se alimenta todavía de leche. Y si la diferencia de edad y de tiempo entre los que se alimentan de leche y los que no, carece de importancia, ¿por qué entonces se dice: "¡Ay de los que son amamantados!" Ciertamente, también en este caso el Señor muestra la debilidad de las almas que, respecto al conocimiento de Dios, crecen como con la leche y que, privadas de la fuerza del alimento perfecto, no tienen sino un regusto débil y pequeño del conocimiento de Dios. Así pues, ¡ay de esas almas! Porque al no haber evitado los pecados y no haber recibido el alimento del verdadero pan, se encontrarán pesadas para huir del Anticristo y sin experiencia para enfrentarse a él. Hilario de Poitiers, Sobre el Ev.de Mateo, 76, 1.

24, 20   Vuestra huida

UN INVIERNO DE MALES. Quizás este dicho constituye un enigma, de manera que nos aconseja rezar para que nuestra partida de este cuerpo no ocurra durante el descanso de las buenas acciones, que es lo que significa el sábado, ni en tiempo de barbecho que es el invierno. Es notable, sin embargo, que Dios no creó el invierno de las desgracias. Estamos en invierno cuando las pasiones de la carne nos dominan. Cirilo de Alejandría, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 269. 

24, 21   Una gran tribulación

ORAD DURANTE LA GRAN TRIBULACIÓN. Rogad para que vuestra huida no tenga lugar en sábado ni en invierno. Porque habrá tribulación cual no la hubo en el pasado ni la habrá en lo venidero. Y nadie piense que esto se dice hiperbólicamente. Léase a Josefo y se verá la exactitud de las palabras del Señor. Porque no puede nadie objetar que se trate de un escritor cristiano que, para confirmar la profecía, exageró la tragedia. No. Josefo fue judío, y muy judío; un celotes de los que vivieron después del advenimiento de Cristo. ¿Qué cuenta, pues, Josefo? Que aquellas calamidades superaron a toda tragedia y que jamás hubo guerra como la que entonces tuvo que sufrir su nación. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 76, 1. 

24, 28   Allí se reunirán los buitres

DONDE QUIERA QUE ESTÉ EL CADAVER. A partir del ejemplo que vemos diariamente en la naturaleza somos instruidos sobre el misterio de Cristo. Se dice que las águilas y los buitres sienten el olor de los cadáveres aun a través de los mares y se reúnen alrededor de semejante comida. Si las aves irracionales perciben por instinto natural dónde yace un cadáver, aunque estén separadas de él por vastas extensiones de tierra y por las aguas del mar, cuánto más nosotros y toda la multitud de los creyentes debemos apresurarnos a salir al encuentro de aquel cuyo resplandor parte del oriente y se ve hasta el occidente.
Por cuerpo, es decir ptóma -que en latín más expresivamente se dice cadaver porque cae (cadit) por efecto de la muerte- podemos entender la pasión de Cristo, hacia la cual somos invitados a acudir reuniéndonos en todas partes donde se la menciona en la Escritura, y por ella podemos tener acceso al Verbo de Dios, según aquello: "Taladraron mis manos y mis pies" y lo de Isaías: "Como una oveja conducida al matadero" y otros pasajes semejantes. El nombre de águila se le da a los santos, cuya juventud se renueva como la del águila y, según Isaías, se cubrirán de plumas y les nacerán alas para acudir a la pasión de Cristo. Jerónimo, Comentario al Ev. de Mateo, 4, 24, 28.



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por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1b, p. 239-248
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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la venida del Hijo del Hombre




29"Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo y las potestades de los cielos se conmoverán. 30Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y en ese momento todas las tribus de la tierra romperán en llantos. Y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. 31Y enviará a sus ángeles que, con trompeta clamorosa, reunirán a sus elegidos desde los cuatro vientos, de un extremo a otro de los cielos (Mateo 24, 29-31).

24, 29   Después de la tribulación de aquellos días

LA RECAPITULACIÓN DE LA CREACIÓN. ¿Cómo no van a temblar? Pues el cielo y la tierra son transformados según le parece a Dios; no se dice algo exacto de semejantes cosas con sólo una palabra. El sol y la luna serán oscurecidos y las estrellas caerán como flores cuando el que los ha creado los cambie de nuevo como Él quiera, y los elementos celestiales serán desordenados. Pues siendo renovada la humanidad, la creación, que ha sido creada en beneficio de los hombres, es restaurada y recapitulada. Cirilo de Jerusalén, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 271.

24, 30   La señal del Hijo del Hombre

LA APARICIÓN DEL HIJO DEL HOMBRE. "Y en ese momento todas las tribus de la tierra romperán en llanto". Llorarán los judíos viendo al Viviente y Vivificador, que consideraban un hombre muerto, y, al contemplar su cuerpo herido, no podrán negar su crimen. Llorarán también los gentiles, que escépticos por las vanas disputas de los filósofos, juzgaron necedad irracional el que Dios fuera crucificado y despreciaron la gloria del Creador, prefiriendo la criatura. Se lamentarán también los cristianos pecadores cuando escuchen que Cristo les dirige estas palabras: "Yo me he hecho hombre por vosotros; por vosotros he sido arrestado, he sufrido burlas, he sido golpeado y he sido crucificado. ¿Dónde está el fruto de tan grandes injurias? Éste es el precio de mi sangre, derramada por la redención de vuestras almas. ¿Dónde está el servivio que me debéis a cambio del precio de mi sangre? Os tuve por encima de mi gloria cuando me hice hombre siendo Dios y vosotros me tratasteis peor que todas las cosas, pues amasteis cualquier cosa bajísima de la tierra más que mi justicia y la fe". Llorarán también los herejes que dijeron que el crucificado era mero hombre cuando vean que el Juez es el mismo que golpearon los judíos. Anónimo, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 49.



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por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1b, p. 249-250
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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Jesús lega a una ciudad de Samaría



1Por eso, cuando Jesús supo que los fariseos habían oído que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan 2-aunque no era Jesús quien bautizaba, sino sus discípulos-, 3abandonó Judea y se marchó otra vez a Galilea. 4Tenía que pasar por Samaría. 5Llegó entonces a una ciudad de Samaría, llamada Sicar, junto al campo que le dio Jacob a su hijo José. 6Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del viaje, se había sentado en el pozo. Era más o menos la hora sexta. (Juan 4, 1-6)

4, 1    Los fariseos habían oído que él hacía más discípulos

NO ES PECADO HUIR DE LOS PERSEGUIDORES. Ciertamente, si el Señor hubiera visto que a los fariseos les interesaba saber que hacían los discípulos y los muchos que bautizaba con la intención de seguirle para su salud y hacerse discípulos suyos y de ser bautizados por Él, no se hubiera ido tan pronto de Judea, sino que por ellos se hubiera quedado allí; pero Jesús, a la vez que se da cuenta de lo que ellos sabían, se da cuenta a la vez de la envidia que tenían: trataban de saber lo que Jesús hacía, no con el fin de seguirle, sino con el de perseguirle; por eso se fue de allí. Podía, sin duda, quedarse allí también sin ser prendido por ellos, si Él no hubiera querido, pues no hubieran podido matarlo... Más en todas las acciones que como hombre realiza quiere dar ejemplo a los que habían de creer en Él. En efecto, un siervo de Dios no peca cuando se retira a otro lugar para huir del furor de sus perseguidores... El buen Maestro obró así por la enseñanza, no por el temor. Agustín, Tratado sobre el Ev. de Juan, 15, 2. 

4, 4   Tenía que pasar por Samaría

SAMARÍA, UN LUGAR DE PASO. [Jesús] dejaba así a los judíos sin pretexto incluso para la más tímida justificación. Lo insinúa el evangelista cuando añade: "Tenía que pasar por Samaría", como queriendo decir que era una parte poco importante de su viaje. Los apóstoles actuaron de la misma forma. Cuando eran perseguidos por los judíos, se dispersaron entre las naciones... Esto sucedió para que los judíos no pudieran justificarse, dicendo: "Nos abandonó para dirigirse a los incircuncisos". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Juan, 31, 2.


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por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 216-219
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revelación de la gracia divina



13"Pues nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del hombre, 15para que todo el que crea tenga vida eterna en él".
16Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17Pues Dios no envió su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. 19Éste es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no le acusen. 21Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios. (Juan 3, 13-21)

3, 13   Nadie ha subido al cielo

EN AMBAS NATURALEZAS. En cuanto hombre estaba en la tierra, no en el cielo, donde está ahora... y, sin embargo, en cuanto a Hijo de Dios estaba en el cielo, y en cuanto a Hijo del hombre estaba en la tierra, y no había subido aún al cielo. Asímismo, en cuanto a Hijo de Dios es Señor de la gloria, y en cuanto Hijo del hombre fue crucificado. Agustín, Cartas, 187, 3, 9.

3, 14    Así debe ser levantado el Hijo del Hombre

LA CRUZ COMO FUENTE DE BAUTISMO. Habiendo dicho a los hombres que el bautismo es la mayor de las gracias que les ha sido concedida, añade cuál es la causa de ello, que consiste en otra gracia no menor, a saber, la de la cruz... Estos beneficios son los que, de un modo especialísimo, revelan el inefable amor de Dios por nosotros: que sufrió por sus enemigos y que, tras haber muerto por ellos, les otorgó una completa remisión de sus pecados mediante el bautismo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Juan, 27, 1.

3, 15-16   Para que todo el que cree en él no perezca

LA PASIÓN ES FUENTE DE VIDA. Dice que quien es entregado es el Hijo de Dios, el mismo autor de la vida eterna. Quien mediante su muerte habría de dar a los demás la vida, no era posible que estuviera sometido a la muerte largo tiempo. Si no perecen quienes creen en el crucificado, ¿cómo habría de perecer Él mismo, por muy crucificado que fuera? Quien es capaz de librar a los demás de la destrucción, con mucho mayor motivo será fuente de vida para sí mismo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Juan, 27, 2.

3, 17    Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo

RECHAZAR LA AYUDA DEL MÉDICO. El médico en cuanto tal viene a curar al enfermo. Quien se niega a observar las prescripciones del médico se da muerte a sí mismo. El Salvador ha venido al mundo. ¿Por qué se llama Salvador del mundo, sino para que lo salve? Agustín, Tratados sobre el Ev. de Juan, 12, 12.

3, 18   Quien no cree ya está juzgado

LA FALTA DE FE ES EN SÍ MISMA EL CASTIGO. El Salvador dice eso porque la misma incredulidad es ya un castigo, cuando es obstinada y sin ninguna reconsideración, por cuanto el hecho mismo de estar privado de luz constituye ya un grave castigo. Y también porque prefigura un hecho venidero. El incrédulo es como el homicida, quien aunque no sea castigado por el juez, lo es por la propia naturaleza de su delito. En ese sentido, Adán murió el mismo día en que comió del árbol. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Juan, 28, 1.

3, 21   Para que sus obras se pongan de manifiesto

NO SON NUESTROS PROPIOS MÉRITOS. Él declara que las obras del que viene a la luz están hechas en Dios, porque entiende que su justificación no se debe a méritos propios, sino a la gracia divina. Agustín, Sobre los méritos y remisión de los pecadores y el bautismo de los niños, 1, 32, 62.


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Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 191-203
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recepción de Cristo por el mundo y los creyentes



10En el mundo estaba, y el mundo se hizo por él, y el mundo no le conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. 12Pero a cuantos le recibieron les dio potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, 13que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios (Juan 1, 10-13)

1, 10   El mundo se hizo por él

EL MUNDO NO CONOCE LA SABIDURÍA. Cuando se dice que vino a nosotros la sabiduría de Dios, se da a entender que no vino recorriendo el espacio, sino apareciéndose a los hombres en carne mortal. Vino allí donde ya estaba, porque estaba en el mundo que fue hecho por él. Mas como los hombres formados a imagen del mundo y, por tanto, llamados convenientemente con el nombre del mundo, se entregaron arrastrados por la concupiscencia al gozo de la criatura, posponiendo al Creador, no le conocieron. Por eso dijo el Evangelista: "Y el mundo no le conoció". Agustín, Sobre la doctrina cristiana, 1, 12.

1, 12   La potestad de ser hijos de Dios

ADOPCIÓN DIVINA MEDIANTE EL HIJO DE DIOS. Cuando [el alma] se ha revestido del Hijo de Dios se hace merecedora de acceder a la iniciación perfecta y recibe el bautismo en el nombre del Padre; y de nuestro Señor Jesucristo, conforme al testimonio de Juan, le concede poder para llegar a ser hijo de Dios. Basilio de Cesarea, Sobre el bautismo, 1, 24.

1, 13   Nacidos de Dios

JESÚS ES EL HIJO DE DIOS POR NATURALEZA. Por ser el Padre Dios verdadero, engendra al Hijo semejante a Él, Dios verdadero; no como hacen discípulos los maestros, ni como dice Pablo a algunos: "Yo os engendré en Cristo Jesús por medio del Evangelio". En estos casos, el que no es hijo según la naturaleza viene a serlo por la enseñanza; en el caso de la generación divina es Hijo por naturaleza, es verdadero Hijo. No como os estáis haciendo hijos de Dios ahora vosotros, los que estáis siendo iluminados con la luz de la doctrina, porque vosotros también os hacéis hijos, pero hijos adoptivos por la gracia. Cirilo de Jerusalén, Las catequesis, 11, 9.



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Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 87-94
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el Padre de Jesús y el de los judíos


Le respondieron: "Nosotros no hemos nacido de la fornicación, tenemos un sólo padre, que es Dios". 42"Si Dios fuese vuestro padre, me amaríais -les dijo Jesús-; pues yo he salido de Dios y he venido aquí. Yo no he salido de mi mismo sino que Él me ha enviado. 43¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra. 44Vosotros tenéis por padre al diablo y queréis cumplir las apetencias de vuestro padre; él era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla la mentira, de lo suyo habla, porque es mentiroso y el padre de la mentira. 45Sin embargo, a mí, que digo la verdad no me creéis. 46¿Quién de vosotros podrá acusarme de que he pecado? Si digo la verdad por qué no me creéis? 47El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios. (Juan 8, 41b-47)

8, 41b   No hemos nacido de la fornicación

ACUSADOS DE FORNICACIÓN ESPIRITUAL. Comenzaron a darse cuenta de que el Señor no estaba hablando de su origen carnal, sino de su forma de vida. Y como las Escrituras, que leían, suelen llamar fornicación en sentido espiritual cuando el alma, como una prostituta, da culto a muchos falsos dioses, le respondieron de esa manera. Agustín, Tratados sobre el Ev. de Juan, 42, 7.

8, 42   Si Dios fuese vuestro padre, me amaríais

DIOS ES PADRE DE QUIENES AMAN A JESÚS. Si es verdadera la afirmación: "Si Dios fuese vuestro padre, me amaríais", también es verdadera la proposición contraria: "Si no me amáis, Dios no es vuestro Padre". Por tanto, Dios no es padre de quien no ama a Jesús. Y lo mismo que hubo un tiempo en que Pablo no amaba a Jesús, también hubo un tiempo en que Dios no era padre de Pablo. Ciertamente, Pablo no era hijo de Dios por naturlaleza, sino que se convirtió en hijo de Dios más adelante. Orígenes, Comentarios al Ev. de Juan, 20, 137-138. 

8, 43   No podéis oír mi palabra

ELLOS NO CREEN. Pero ¿por qué no podían oír, sino porque no querían corregirse creyendo en Él? Agustín, Tratados sobre el Ev. de Juan, 42, 9.

8, 44a   Vosotros tenéis por padre al diablo

UN GOLPE MÁS A SU GENEALOGÍA. Los excluyó del parentesco de Abrahán, y, porque se atrevieron a más, les hiere con dureza diciendo que, no sólo no son hijos de Abrahán, sino hijos del diablo, inflingiéndoles una herida acorde con su desvergüenza. Juan Crisóstomo, Comentarios al Ev. de Juan, 54, 3.  

8, 44b   Las apetencias de vuestro padre

EL DIABLO DESEA LA DESOBEDIENCIA. Al significado de las palabras: "Vosotros queréis cumplir las apetencias de vuestro padre", hay que responder que el diablo, al desear, por ejemplo que un niño sea corrompido, que una mujer cometa adulterio y otras personas realicen actos de fornicación, produce en los que le obedecen el deseo de hacer lo que el mismo diablo desea hacer, por lo que se puede afirmar que el diablo comete la fornicación o el adulterio antes que el hombre. Y lo mismo se puede decir de cada pecado. Así aunque el diablo no apetece el dinero, sin embargo desea hacer [a los hombres] avaros y esclavos de las cosas materiales; por eso los que aman el dinero, con sólo esa voluntad, realizan su deseo. Orígenes, Comentario al Ev. de Juan, 20, 179-180.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a,  p. 409-414
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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el Cordero de Dios y su bautismo



29Al día siguiente vio a Jesús venir hacia él y dijo: "Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30Éste es de quien yo dije: "Después de mí viene un hombre que ha sido antepuesto a mí, porque existía antes que yo". 31Yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel". 32Y Juan dio testimoio diciendo: "He visto el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y permanecía sobre él. 33Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: "Sobre el que veas que desciende el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautiza en el Espíritu Santo. 34Y yo he visto y he dado testimonio de que éste es el hijo de Dios". (Juan 1, 29-34)

1, 29   Éste es el Cordero de Dios

LA TAREA PRELIMINAR DE JUAN. Ya no dice: "Preparad el camino" porque esta expresión ya no corresponde con el tiempo, pues ya se ve que está ante los ojos aquel para quien se prepara todo... En efecto, ahora, el verdadero cordero, que había sido prefigurado, es conducido hacia la muerte como ofrenda inmaculada por todos, para alejar el pecado del mundo, para derrotar al exterminador de la humanidad, para abolir la muerte muriendo por todos, para rescatar a los hombres de la maldición... Uno es el cordero que murió por todos, que resacta para Dios Padre a todo el rebaño que hay sobre la tierra. Cirilo de Alejandría, Comentario al Ev. de Juan, 2, 1.

1, 30-31   Para que él sea manifestado a Israel

LOS DESPOSORIOS POR MEDIO DEL BAUTISMO. Eleazar dio a Rebeca como esposa [a Isaac] junto al agua de los pozos; Jacob hizo lo mismo con Raquel y Moisés respecto a Séfora. Todos fueron figuras de nuestro Señor que desposó a su Iglesia en las aguas del Jordán. Lo mismo que Eleazar, junto a la fuente, mostró a Rebeca a su señor Isaac, que avanzaba por el campo a su encuentro, así también Juan, desde la fuente del río Jordán, mostró a nuestro Señor: "Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Efrén de Nisibi, Comentario al Diatessaron, 3, 17.

1, 33   Yo no le conocía

PORQUE JUAN VIVÍA EN EL DESIERTO. Él revela por qué vivía en el desierto. Ciertamente esto sucedió por una providencia especial de Dios, de modo que él no pudiese tener ninguna relación con el Mesías. Y, seguramente, Juan habría tenido tal relación de haber vivido en la ciudad, dado que ellos eran de la misma edad y estaban emparentados. Fácilmente habría surgido la sospecha de que habían testificado aquellas palabras debido al contacto que habían mantenido hasta entonces, tanto por su amistad como por el hecho de estar emparentados. A fin de eliminar tal sospecha, Juan fue apartado desde su adolescencia, madurando en el desierto. Por tanto, con razón dijo: "Yo no le conocía". Yo no tengo ni parentesco ni amistad con Él, pero fui enviado a bautizarle con agua, para dar a conocer a Aquel que yo no conocía. Él pone de manifiesto claramente que bautizaba para que todos los judíos que venían a bautizarse tuvieran la ocasión de oír su doctrina y ver a Aquel de quien testificaba. Teodoro de Mopsuestia, Comentario al Ev. de Juan, 1, 1, 33.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 128-138
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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el Verbo habitó entre nosotros



14Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad. (Juan 1, 14)

1, 14a   El Verbo se hizo carne

EL ALTÍSIMO ELEVA A LOS HUMILDES HASTA SU NIVEL. Después de haber afirmado que quienes lo recibieron son hijos de Dios y nacidos de Dios, nos señala la causa de este honro inefable: el hecho de que el Verbo se hizo carne y de que el dueño asumiera la condición de esclavo. Siendo Hijo de Dios se hizo del hombre para lograr así que los hombres llegaran a ser hijos de Dios. Un ser sublime que entra en contacto con un ser humilde, no por ello padece daño ninguno en su reputación, sino que eleva en su dignidad a ese ser humilde. Tal es lo sucedido con Cristo. Con su abajamiento, en nada ha disminuido Él su naturaleza divina, sino qe nos ha elevado a nosotros, que desde siempre vivíamos en la ignominia y en las tinieblas, siendo ahora levados hasta una gloria inefable. No comete el rey ninguna acción vergonzosa cuando benignna y afablemente habla con un pobre mendigo, sino que convierte a éste en ilustre y famoso ante todos. Y si en el campo de las efímeras dignidades humanas, la familiaridad concedida a quien se halla en una condición social más humilde en nada perjudica la reputación, tanto menos perjudicará aquella inmortal y bienaventurada sustancia que nada tiene en sí de efímero, nada que ahora sea y luego no, siendo sólo perfecciones y prerrogativas siempre inmutables e inalterables por toda la eternidad. Por eso no debéis turbaros ni quedar dudosos cuando escuchéis que "el Verbo se hizo carne". No es que degenerará en carne -sólo pensarlo sería una impiedad-, sino que, permaneciendo lo que era, asumió la condición de siervo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Juan, 11, 1.   

1, 14b   Y habitó entre nosotros

LA PALABRA ES EMMANUEL. Está escrito, dicen, que "el Verbo se hizo carne". Que está escrito no lo niego. Pero considera lo que sigue, pues dice: "Y habitó entre nosotros". Aquel Verbo que tomó carne, éste habitó entre nosotros; esto es, habitó en carne humana, y por eso se llamó "Emmanuel", es decir Dios con nosotros. Por tanto eso de que el Verbo se hizo carne vale por "se hizo hombre", como también en Joel se dice: "Derramaré mi Espíritu sobre toda carne". Pero no se promete que se va a derramar la gracia espiritual sobre la carne irracional, sino sobre los hombres. Ambrosio, El misterio de la Encarnación del Señor, 6, 59.

1, 14c   Hemos visto su gloria

LA GLORIA DE LA TRANSFIGURACIÓN. En su misericordia, Cristo se sirvió de nuestro cuerpo para que nosotros soportemos su vista y entendamos su palabra y no suframos lo que sufrieron los principales discípulos en la montaña, a quienes les pudo el estupor, cuando brilló la gloria del cuerpo que descendió hasta ellos; le admiraron y quedaron estupefactos de su gloria... Esto sucedió para que nosotros aprendamos por qué [Cristo] apareció sin gloria y vino en un cuerpo. Si entonces no vieron su divinidad con claridad, sino solamente un poco de su gloria en el cuerpo con el que había descendido hasta ellos... ¿cómo íbamos a ser instruidos nosotros por la lengua de quien no tiene lengua? ¿Cómo veríamos nosotros los milagros de aquel que no se ve? Efrén de Nisibi,  Comentario al Diatessaron, 14, 7

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 95-102
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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