recepción de Cristo por el mundo y los creyentes



10En el mundo estaba, y el mundo se hizo por él, y el mundo no le conoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. 12Pero a cuantos le recibieron les dio potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, 13que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios (Juan 1, 10-13)

1, 10   El mundo se hizo por él

EL MUNDO NO CONOCE LA SABIDURÍA. Cuando se dice que vino a nosotros la sabiduría de Dios, se da a entender que no vino recorriendo el espacio, sino apareciéndose a los hombres en carne mortal. Vino allí donde ya estaba, porque estaba en el mundo que fue hecho por él. Mas como los hombres formados a imagen del mundo y, por tanto, llamados convenientemente con el nombre del mundo, se entregaron arrastrados por la concupiscencia al gozo de la criatura, posponiendo al Creador, no le conocieron. Por eso dijo el Evangelista: "Y el mundo no le conoció". Agustín, Sobre la doctrina cristiana, 1, 12.

1, 12   La potestad de ser hijos de Dios

ADOPCIÓN DIVINA MEDIANTE EL HIJO DE DIOS. Cuando [el alma] se ha revestido del Hijo de Dios se hace merecedora de acceder a la iniciación perfecta y recibe el bautismo en el nombre del Padre; y de nuestro Señor Jesucristo, conforme al testimonio de Juan, le concede poder para llegar a ser hijo de Dios. Basilio de Cesarea, Sobre el bautismo, 1, 24.

1, 13   Nacidos de Dios

JESÚS ES EL HIJO DE DIOS POR NATURALEZA. Por ser el Padre Dios verdadero, engendra al Hijo semejante a Él, Dios verdadero; no como hacen discípulos los maestros, ni como dice Pablo a algunos: "Yo os engendré en Cristo Jesús por medio del Evangelio". En estos casos, el que no es hijo según la naturaleza viene a serlo por la enseñanza; en el caso de la generación divina es Hijo por naturaleza, es verdadero Hijo. No como os estáis haciendo hijos de Dios ahora vosotros, los que estáis siendo iluminados con la luz de la doctrina, porque vosotros también os hacéis hijos, pero hijos adoptivos por la gracia. Cirilo de Jerusalén, Las catequesis, 11, 9.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 87-94
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario