La promesa del Espíritu Santo




1Escribí el primer libro, querido Teófilo, sobre todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar 2hasta el día en que , después de haber dado instrucciones por el Espíritu Santo a los apóstoles que él había elegido, fue elevado al cielo. 3También después de su Pasión, él se presentó vivo ante ellos con muchas pruebas: se les apareció durante cuarenta días y les habló de lo referente al reino de Dios. 4Mientras estaba a la mesa con ellos les mandó no ausentarse de Jerusalén, sino esperar la promesa del Padre: "La que oísteis de mis labios: 5que Juan bautizó con agua; vosotros, en cambio, seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días". (Hechos 1, 1-5)

1, 3    Se les apareció durante cuarenta días

EL ACTO DE COMER, UNA EVIDENCIA DE SU HUMANIDAD. Ya había confirmado el Señor durante cuarenta días con espléndidos milagros la fe de los que estaban observando, y los envía para que sean sus testigos en todo el mundo, recorriendo todos los caminos. El portento de los sucesos no podía ocultar a Dios. ¿Podía haber argumento más cierto de que había resucitado que el comer con ellos? Por eso el cuerpo humano es la prueba de que está vivo. Para tomar posesión del cielo se dirige al monte de los Olivos, que por su fruto sagrado es lugar de luz y de paz. Quiere retornar al lugar donde el perfume divino avalora al hombre por los destellos de la frente que ha sido ungida. Cuando el crisma cristiano lava por dentro a los que han sido ungidos en la frente, asciende al cielo para volver victorioso, y conserva la naturaleza humana que tomó. ARATOR, Historia apostólica, 1.

1, 4    Esperar la promesa del Padre

UN EJÉRCITO ARMADO. "Les mandó no ausentarse de Jerusalén". ¿Por qué? Lo mismo que nadie permite salir a unos soldados contra una muchedumbre, si no están armados, ni tampoco [permite] salir a los caballos a la línea de ataque, antes que el auriga los monte, así tampoco les permitió [Cristo] presentarse en el combate antes de la venida del Espíritu, para que no fueran fácilmente sometidos y conquistados por las multitudes. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías a los Hechos de los Apóstoles, 1, 4.

1, 5    Seréis bautizados en el Espíritu Santo

GRACIA PENETRANTE. No era una gracia parcial, sino de plenos poderes. Igual que el que se sumerge en el agua y se bautiza, queda rodeado de agua por todas partes, así también fueron bautizados por el Espíritu completamente. Con la diferencia  de que el agua se difunde por fuera, mientras que el Espíritu bautiza hasta el fondo del alma sin dejar ni un solo rincón. ¿Y de qué te admiras? Acepta el ejemplo de una cosa material, pequeño e insignificante, pero útil para los más sencillos. Si al penetrar interiormente a través del espesor del hierro, el fuego transforma todo en fuego, y lo que estab frío se pone incandescente, y lo negro se torna brillante; si el fuego que es algo corpóreo obra así penetrando en la materia del hierro sin ninguna traba, ¿por qué te extrañas de que el Espíritu Santo se meta en lo más íntimo del alma? CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis, 17, 14.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 5; pp. 36-41
Obra preparada por 
Francis Martin
Editor general
Thomas C. Oden
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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La verdadera luz




5Éste es el mensaje que hemos oído y que os anunciamos: Dios es luz y no hay en Él tinieblas de ninguna clase.
6Si decimos que estamos en comunión con Él y sin embargo caminamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. 7En cambio, si caminamos en la luz, del mismo modo que Él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros. (1Juan 1, 5-10)

1, 5    Dios es luz

SIN VER CON LOS OJOS DEL CUERPO. En realidad aquella luz es el mismo Dios porque "luz es Dios y no hay en Él tiniebla alguna". Pero es luz de las mentes, no de esos ojos del cuerpo. Entoces será idónea para ver aquella luz está en mente que ahora no lo es. AGUSTÍN, Carta a la viuda Itálica, 92, 2.

1, 8    Si decimos que no tenemos pecado

EL PEOR PECADO. Que nadie nos engañe, hermanos: no reconocer los pecados es el peor tipo de pecado. CESÁREO DE ARLÉS, Sermón, 144, 4.

ENGAÑARSE. Si dices que no tienes pecado, pero lo desmientes con tus obras, serás castigado por tu propio engaño. Ps.- HILARIO DE ARLÉS, Comentario a la primera Carta de Juan.

CRUCIFICAR A CRISTO. Juan habla de nuevo contra los judíos, que osaron decir: "Caiga su sangre sobre nosotros y la de nuestros hijos", como si no fuera pecado haber crucificado a Cristo. Si afirmamos esto, dice Juan, "nos engañamos". ANDRÉS, Catena.

1, 9    Si confesamos nuestros pecados

ÉL NOS PERDONARÁ Y PURIFICARÁ. Si, por el contrario, reconocemos nuestro pecado y lo confesamos, Él nos absuelve de éste. Y no de éste solamente, sino también de todos los demás. Porque desde el momento en que uno se convierte y se bautiza en el nombre del Señor Jesús, Él le absuelve de todos los pecados, los que cometió contra Él y los que cometió contra el cielo. ANDRÉS, Catena.

1, 10    Si decimos que no hemos pecado

PEDIR PERDÓN. Dios ha dicho por medio de un hombre lleno de su Espíritu: "No hay sobre la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque". Pero por lo mismo que nos ha enseñado que no podemos estar libres de pecado, también nos mandó orar así: "Y perdónanos nuestra deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores". Luego nadie piense poder vivir libre de pecados y deudas, como dice Pelagio, si ve a los apóstoles rezar por sus pecados como manda el Señor. BEDA, Comentario a la primera Carta de Juan.




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 11; pp. 227-232
Obra preparada por
Gerald Bray
Editor general
Thomas C. Oden
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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El pastor y el asalariado




7Entonces volvió a decir Jesús: "En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les escucharon. 9Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos. 10El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. 12El asalariado, el que no es pastor y al que no le pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye -y el lobo las arrebata y las dispersa-, 13porque es asalariado y no le importan las ovejas". (Juan 10, 7-13)

10, 8    Cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores

LOS QUE SON AJENOS AL EVANGELIO NO PUEDEN PROCLAMARLO. Son ladrones los que enseñan sacando expresiones de la Escritura con un alma enferma y deshonesta. De ellos está escrito: "Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones". Esa gente utiliza el Evangelio sin que tenga que ver nada con su fe o su vida. Se sirven de las buenas noticias de la Palabra de una manera en que no fueron pensadas. Tal persona, pues, es un ladrón y se dirá de él: "¿Cómo es que predicas que no se debe robar y robas?". ORÍGENES, Fragmentos sobre Jeremías, 21. 

10, 11    Yo soy el buen pastor

LA OVEJA PERDIDA REGRESA A LA VIDA. ¿Es acaso pequeño, porque... vino a la oveja errante el buen Pastor, el que dio su vida por sus ovejas, el que vino sobre los montes y las colinas, sobre las que ofrecías sacrificio, y encontró a la oveja perdida, y después de haberla hallado la cargó sobre sus hombros, sobre los que también cargó el madero, y tomándola la llevó a la vida de arriba, y la contó entre las que habían permanecido [en el redil]? GREGORIO NACIANCENO, Discurso sobre la santa Pascua, 45, 26. 

10, 12a    El asalariado abandona a las ovejas

EL ASALARIADO SE ALEGRA DE SU PRIVILEGIADO PUESTO. Hay algunos que, por amar sus bienes más que a la ovejas, con razón pierden el nombre de pastor... No se llama pastor si no mercenario, a quien apacienta las ovejas del Señor no por amor íntimo, sino por las ganancias temporales. En efecto, es mercenario quien ocupa, el puesto de pastor, pero no busca las ganancias de las almas; quien codicia las comodidades de la tierra, goza del honor de la prelatura, se apacienta con las ganancias temporales y se alegra de la reverencia que le tributan los hombres. GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 1, 14, 1-2. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a; pp. 456-461
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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La curación en sábado




10Entonces le dijeron los judíos al que había sido curado: "Es sábado y no te es lícito llevar la camilla". 11Él les respondió: "El que me ha curado es el que me dijo: "Toma tu camilla y anda". 12Le interrogaron: "¿Quién es el hombre que te dijo: "Toma tu camilla y anda?". 13El que había sido curado no sabía quién era, pues Jesús se había apartado de la muchedumbre allí congregada. 14Después de esto lo encontró Jesús en el Templo y le dijo: "Mira, estás curado; no peques más para que no te ocurra algo peor". 15Se marchó aquel hombre y les dijo a los judíos que era Jesús el que le había curado. 16Por eso perseguían los judíos a Jesús, porque había hecho esto un sábado. 17Jesús les replicó: "Mi Padre no deja de trabajar, y yo también trabajo". 18Por esto los judíos con más ahínco intentaban matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. (Juan 5, 10-18)

5, 11    Toma tu camilla y anda

UNA VALIENTE CONFESIÓN DE CURACIÓN
Si [el paralítico] hubiera querido obrar mal, podría haberse expresado de otra forma. También podría haber ocultado la curación. Pero sabía bien que no le molestaba tanto la violación del sábado, cuanto la curación de la enfermedad. Lo cierto es que no lo ocultó ni pidió perdón, sino que, a viva voz, reconoce y proclama la gracia recibida. Así actuó el paralítico. Observa cómo obraron ellos. No le preguntaron nada. Eludieron interrogarle y, en todo momento y públicamente, alegaron la aparente violación del sábado. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 37, 2. 

5, 13    Jesús se había apartado

UN MILAGRO MODESTO SEGÚN LOS VALORES HUMANOS. Si con atención superficial y según el modo humano de entender y de conocer se fija uno en el que obra y en el poder que tiene, no es gran cosa lo que [Jesús] hizo; y, si se fija en su benignidad, es todavía menos. Yacían tantos enfermos y cura a uno solo, cuando podía hacer andar a todos con una sola palabra. ¿Qué se deduce, pues, de esto sino que aquel poder y aquella bondad miraban más a que las almas entendiesen en sus hechos el sentido que tienen en orden a la salud sempiterna que a lo que los cuerpos conseguían con la salud corporal?... Los miembros paralíticos que Él fortalecía, les hace polvo la muerte, y todos los miembros mortales que reciben temporalmente la salud, al fin la perderán; en cambio, el alma que llegó a crecer, pasa a la vida eterna. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 17, 1.

5, 14    Lo encontró Jesús en el Templo

LA SANACIÓN LLEVA A UNA NUEVA VIDA EN DIOS. Ayer yacías acostado en un lecho, abandonado y quebrantado, sin que nadie te echase a la piscina cuando se agitaban las aguas. Hoy te has encontrado con el hombre que es Dios o, mejor dicho, con quien es Dios y hombre. Te levantó del camastro, incluso has cargado al hombro tu camilla y has esculpido en una columna el beneficio recibido. No te acuestes de nuevo en tu camastro volviendo a pecar... Tal como estás, camina recordando el precepto: "estás curado, anda y no peques más para que no te suceda algo peor", es decir, para que no seas peor después de haber recibido el beneficio. GREGORIO NACIANCENO, Discurso sobre el bautismo, 40, 33. 

5, 17    Mi Padre no deja de trabajar

EL HIJO ES IGUAL A DIOS. Aquí dio a entender su igualdad con Dios. Mi Padre obra todavía, y también yo. Aquella idea del sábado sufrió una conmoción, porque se imaginaban ellos que Dios no hacía ya nada por hallarse fatigado. Oyen, pues: "Mi Padre continúa obrando todavía", y se turban. "Y yo obro también"; se hace igual a Dios y un nuevo escándalo. AGUSTÍN, Sermones, 125, 6. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a; pp. 266-271
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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Curación en la piscina de Betzata: el tercer signo




1Después de esto se celebra una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
2Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina, llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco pórticos, 3bajo los que yacía una muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. (4) 5Estaba allí un hombre que padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años. 6Jesús, al verlo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: "¿Quieres curarte?". 7El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se mueve el agua; mientras voy, baja otro antes que yo". 8Le dijo Jesús: "Levántate, toma tu camilla y ponte a andar". 9Al instante aquel hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
             Aquel día era sábado. (Juan 5, 1-9)
 
5, 1    Jesús subió a Jerusalén

OCASIONES PARA LA REVELACIÓN. Escogió la hora cuando todos están reunidos para brindarles su ayuda. Así pues, Él fue a Jerusalén en aquel momento. No creía oportuno recorrer todos los lugares donde había gente enferma, a fin de evitar dar la impresión de que buscaba fama, sino que curó a uno solo y, por su medio, se reveló a muchos. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 5, 1.

5, 3    Una muchedumbre de enfermos

UNA IMAGEN DE LA CURACIÓN CON EL BAUTISMO. ¿Qué tipo de curación es ésta? ¿Qué misterio se nos insinúa?... ¿Qué es lo que se esboza? Iba a instituirse el bautismo, portador de una gran fuerza y de una gracia abundantísima, el bautismo que lava todos los pecados y devuelve la vida a los muertos. Este hecho es el que se proclama como en imagen con la piscina... Esto sucedió para que los que saben que es posible curar con agua las enfermedades del cuerpo y durante mucho tiempo han tenido experiencia de ello, crean fácilmente que también es posible curar las enfermedades del alma. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 36, 1.

5, 4     Un ángel del Señor removía el agua

PARA ELLOS DESCENDÍA UN ÁNGEL, PARA VOSOTROS EL ESPÍRITU SANTO. No se sanaba nadie antes de que el ángel descendiera. Descendía, pues, el ángel y se agitaba el agua, para que hubiera un signo de que había descendido el ángel. El agua se movía para los incrédulos. Para éstos había un prodigio; para ti está la fe. Para ellos descendía un ángel; para ti el Espíritu Santo. Para ellos se agitaba una criatura; para ti obra de Cristo mismo, Señor de la criaturas. Entonces sólo uno era curado; ahora son sanados todos... Así pues, aquella piscina era también una figura, para que creas que a esta fuente desciende la fuerza divina. AMBROSIO, Los misterios cristianos, 4, 22-23.

5, 5    Padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años

LA PERSEVERANCIA DEL PARALÍTICO. Es admirable la perseverancia del paralítico. Durante treinta y ocho años esperando, año tras año, ser liberado de su enfermedad. Pemanecía allí y no se alejaba. Si no hubiera sido perseverante ¿no habría bastado para alejarlo de aquel lugar no sólo lo pasado, sino también lo venidero? Ten presente que, como es natural, los demás enfermos también vigilaban. Se desconocía el momento en que el agua iba a ser agitada. Los cojos y los mancos podían observarla, mas los ciegos ¿cómo podían verla? Podían saberlo quizá por el alboroto que se producía. Avergoncémonos, por tanto, avergoncémonos, queridos, y lloremos por nuestra negligencia. Durante treinta y ocho años aquél esperó junto a la piscina sin alcanzar lo que deseaba, pero no se alejó. No consiguió nada, no por desidia, sino porque los otros se lo impedían violentamente. Y aun así no se desanimó. Nosotros, en cambio, si durante diez días perseveramos diligentemente en la petición de algo y no obtenemos nada, desistimos de poner tanto empeño. Durante mucho tiempo permanecemos junto a los hombres, prestamos un servivio militar, nos fatigamos, desempeñamos ocupaciones serviles y, al final, siempre queda frustarda nuestra esperanza. Junto a nuestro Señor, sin embargo, aunque es posible alcanzar una recompensa mucho mayor que nuestros esfuerzos..., no tenemos paciencia para esperar con el empeño que conviene... Aunque no obtuviéramos nada, el hecho mismo de hablar constantemente con Él ¿no merecería ser considerado un grandísimo bien? JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 36, 1-2.

5, 6    ¿Quieres curarte?

LA MODESTIA DE JESÚS Y LA CRUELDAD DE LA CIUDAD. Jesús preguntó "¿Quieres quedar sano?". Mira su modestia; no dijo "quieres que te cure", porque no quiso aparentar algo grande ni siquiera al hacer milagros. Y el cojo dice: "Quiero, pero no tengo un hombre [que me ayude]", porque donde no hay amor no hay un hombre [que ayude]. Por eso, también pregunto yo, no para que sepas el plan [de Jesús] respecto a los enfermos, sino para que te des cuenta de la crueldad de los conciudadanos que estaban sanos, pues nadie te tiende la mano para que te acerques a la fuente, mientras que Él te atiende incluso frente al enemigo, si se lo pides. ANFILOQUIO DE ICONIO, Discursos, 9. 

5, 7     No tengo a nadie que me meta

CRISTO NOS OFRECE MÁS QUE UNA MERA ESCUCHA COMPASIVA. ¿Qué podría ser más digno de lástima que estas palabras? ¿Qué situación puede ser más desgraciada que la suya? ¿Ves un corazón afligido por una larga enfermedad? ¿Ves toda una ansiedad calmada? No pronunció blasfemia alguna de cuantas oímos a muchos en estas mismas circunstancias, no maldijo el día en el que vino al mundo, no se irrita por aquella pregunta... Por el contrario, suavemente y con gran moderación, responde: "Si, Señor". Aunque no sabía quién le hacía la pregunta ni que iba a curarle, sin embargo, como si hablara con un médico y deseara sólo explicar su enfermedad, describe su situación con todo decoro y no pide nada. Quizás esperaba que Cristo le ayudara a meterse en el agua y deseaba persuadirlo con estas palabras. ¿Qué dice Cristo entonces? Demostrando que todo lo puede la palabra, dice: "Levántate, toma tu camilla y anda".
Algunos opinan que este enfermo es el mismo del que habla Mateo. No lo es, sin embargo, y es evidente por muchas razones... Aquél tenía a muchos que se preocupaban de él y lo transportaban. Este no tiene a nadie... Aquél no contesta nada; éste, en cambio, exponse su situación. Y en tercer lugar, por la circunstancia y el momento: éste en una fiesta y en sábado, y aquél en otro día. También el lugar de ambos es distinto. Aquél recibe cuidado en casa; éste, en cambio, está junto a la piscina. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 17, 7.

5, 9    Tomó su camilla y echó a andar

EL AMOR AL PRÓJIMO. ¿[Qué significa] la camilla, dime, sino que cuando estaba enfermo el lecho cargaba con él, y cuando estuvo sano, carga él con el lecho? ¿Qué dice el Apóstol? "Llevad mutuamente los unos las cargas de los otros y cumpliréis así la Ley de Cristo". La ley de Cristo es la caridad. Y ésta no se cumple si no llevamos mutuamente los unos las cargas de los otros. "Soportaos mutuamente los unos a los otros con caridad y trabajad solícitamente en mantener la unidad del espíritu en el vínculo de la paz". Cuando estabas enfermo, cargaba contigo tu prójimo; ahora, en cambio, que ya estás sano, carga tú con él.
"Llevad mutuamente vuestras cargas y cumpliréis la ley de Cristo". Así es como tú, hombre, completarás lo que te faltaba. "Carga, pues, con tu lecho" y, cuando hayas cargado con él, no te pares, sino camina; cuando amas al prójimo y cuidas de él, caminas. ¿Adónde caminas sino al Señor Dios, a aquel que se debe amar con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente? Al Señor no hemos llegado todavía, pero ya tenemos al prójimo con nosotros. Carga, pues, con quien andas, para que llegues a aquel con quien deseas quedarte para siempre. "Toma, pues, tu lecho y camina". AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 17, 9.




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 259-265
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez        

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Curación del hijo de un alto funcionario




43Dos días después marchó de allí hacia Galilea. 44Pues Jesús mismo había dado testimonio de que un profeta no es honrado en su propia tierra. 45Cuando vino a Galilea, le recibieron los galileos porque habían visto todo cuanto hizo en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
46Entonces vino de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermos en Cafarnaún, 47el cual, al oír que Jesús venía de Judea hacia Galilea, se le acercó para rogarle que bajase y curara a su hijo, porque estaba a punto de morir. 48Jesús le dijo: "Si no veis signos y prodigios, no creéis". 49Le respondió el funcionario real: "Señor, baja antes de que se muera mi hijo". 50Jesús le contestó: "Vete, tú hijo está vivo". Aquel hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se marchó. 51Mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro diciendo que su hijo estaba vivo. 52Les preguntó la hora en que empezó a mejorar. Le respondieron: "Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre". 53Entonces el padre cayó en la cuenta de que precisamente en aquella hora Jesús le había dicho: "Tu hijo está vivo". Y creyó él y toda su casa. 54Este segundo signo lo hizo Jesús cuando vino de Judea a Galilea. (Juan 4, 43-54)

4, 44    Un profeta no es honrado en su propia tierra

DESPRECIO DE LO QUE SE TIENE. Creo que, en este punto, por su patria debe entenderse Cafarnaún. Allí, ciertamente, no gozó de honra. Escucha cuando dice: "Y tú, Cafarnaún, que te levantas hasta el cielo, hasta el infierno serás abatida". La llama su patria para indicar una razón de su encarnación y porque allí había pasado mucho más tiempo. ¿Por qué? ¿No vemos entre sus conciudadanos a muchos que le admiran? Si, pero no dejan de ser una minoría. Si algunos han sido honrados en su patria, muchos más lo han sido en un país extranjero, porque la familiaridad acostumbra a generar desprecio. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 35, 2.

4, 45     Le recibieron los galileos

LA FE DE SAMARITANOS Y GALILEOS. ¿Ves cómo los que son objeto de reproches son los que, acercándose a Él, lo encuentran? Uno decía: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?". Y otro: "Pregunta y ve que de Galilea no ha salido un profeta". Lo decían con el fin de ofenderle, ya que muchos creían que procedía de Nazaret. Le reprochaban ser samaritano: "Eres samaritano y tienes un demonio". He aquí lo que los samaritanos y los galileos creen, para vergüenza de los judíos. Los samaritanos, no obstante, se muestran mejores que los galileos. Aquéllos lo aceptaron por las palabras de la mujer; éstos, en cambio, porque vieron los milagros que hizo. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 35, 2.

4, 46    Vino de nuevo a Caná

LA PRESENCIA DE CRISTO CONFIRMA EL MILAGRO ANTERIOR. La primera vez fue [a Caná] porque estaba invitado a un banquete de boda, pero ahora, ¿por qué? Me parece que fue para confirmar con su presencia la fe suscitada por ese milagro, para, sin ser llamado, atraer hacia a sí a más, y, abandonando su patria, escogerlos preferentemente. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 35, 2.

4, 48    Si no veis signos y prodigios

NO ESPERÉIS MILAGROS. ¿Qué aprendemos de todo esto? A no esperar milagros y a no buscar pruebas del poder de Dios. Observo que muchos son más piadosos cuando obtienen algún alivio en la enfermedad del hijo o de la mujer. Es necesario que, aunque no los tengamos, perseveremos en la acción de gracias y alabanza a Dios. El comportamiento propio de los siervos buenos, constantes y que aman al Señor como es preciso es acudir a Él no sólo cuando son perdonados, sino también cuando son castigados. Estas obras son propias de la providencia de Dios, pues "el Señor castiga a quien ama y azota a todo hijo que acoge". JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 35, 3.

4, 49    Baja antes de que se muera mi hijo

A MENUDO EL AMOR HACE QUE LOS PADRES SE APASIONEN EN EXCESO. [Cristo] reprueba la intención con la que se acerca a Él, a pesar de lo cual, le impulsa a creer, pues, antes del milagro, no creía mucho. No es extraño que se dirigiera a Él y le rogara. Los padres, llevados por el amor paterno y deseosos de agotar todas las posibilidades, consultan no sólo a los médicos en los que confían, sino también a los médicos en los que no tienen tanta confianza... Si hubiera tenido más fe, no hubiera dudado en ir a Judea, ya que su hijo estaba a punto de morir. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 35, 2.

4, 50    Tu hijo está vivo

LA FE DEL FUNCIONARIO AÚN NO ES PERFECTA. Cuando aquí escribe "creyó", el evangelista no pretende decir que su fe fuera perfecta y cabal, sino que aceptó la palabra sin dudar, esperando de [Jesús] algo extraordnario... Los acontecimientos que siguieron, dan claras muestra que la fe del funcionario real no era perfecta. Cuando bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le contaron el restablecimiento de su hijo. Él no volvió para dar gracias por el milagro, sino que preguntó a que hora había recobrado la salud el niño. Una vez hubo constatado que fue a la misma hora que el Señor le había asegurado que su hijo había sanado, "entonces creyó él y toda su familia". TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 4, 46-48.

4, 51     Su hijo estaba vivo

DOS PERSONAS SON CURADAS. Un sólo mandato del Salvador cura a dos personas. Al funcionario real le otorga la fe no esperada; al joven lo arranca de la muerte corporal. Es díficil saber a quién de los dos ha curado primero. Creo que los dos fueron curados de la enfermedad que padecían al mismo tiempo, por la palabra del Salvador. Los siervos, saliendo al encuentro, anuncian la curación del hijo y, a la vez, la prontitud de los mandatos divinos. Con gran sabiduría dispuso Cristo que ocurriera, pues cumpliendo su esperanza los confirmó rápidamente en la fe. Cuando el funcionario comprendió que el momento en que su hijo había quedado sano coincidía exactamente con el momento en que Jesús pronunció su mandato, "creyó él y toda su casa", atribuyendo el poder del milagro a Cristo y ofreciendo la fe como fruto de su agradecimiento por lo sucedido. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 5.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 252-259
Director de la edición en castellano
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La mies está preparada




27A continuación llegaron sus discípulos, y se sorprendieron de que estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno le preguntó: "¿Qué buscas?", o "¿de qué hablas con ella?". 28La mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y le dijo a la gente: 29"Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?". 30Salieron de la ciudad y fueron adonde él estaba. 31Entre tanto los discípulos le rogaban diciendo: "Rabbí, come". 32Pero él les dijo: "Para comer yo tengo un alimento que vosotros no conocéis". 33Decían los discípulos entre sí: "¿Pero es que le ha traído alguien de comer?". 34Jesús les dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra. 35¿No decís vosotros que faltan cuatro meses para la siega? Pues yo os digo: levantad los ojos y mirad los campos que están dorados para la siega; 36el segador recibe ya su jornal y recoge el fruto para la vida eterna, para que se gocen juntos el que siembra y el que siega. 37Pues en esto es verdadero el refrán de que uno es el que siembra y el otro el que siega. 38Yo os envié a segar lo que vosotros no habéis trabajado; otros trabajaron y vosotros os habéis aprovechado de su esfuerzo".
39Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que he hecho". 40Así que, cuando los samaritanos llegaron adonde él estaba, le pidieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41Entonces creyeron en él muchos más por su predicación. 42Y le decían a la mujer: "Ya no creemos por tu palabra; nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es en verdad el Salvador del mundo". (Juan 4, 27-42)

4, 27    Se sorprendieron de que estuviera hablando con una mujer

EL MODO COMO JESÚS TRATA A LAS MUJERES. Cristo es "manso y humilde de corazón" en cuanto que no desprecia el rebajarse a hablar de cosas tan grandes con una aguadora, cuya extrema necesidad la obliga a salir de la ciudad y a someterse al trabajo de portar agua. Cuando llegan los discípulos se sorprenden -pues ellos ya habían contemplado antes la grandeza de la divinidad que tenía Jesús- de que alguien tan grande hable con una mujer. En cambio, nosotros nos dejamos llevar de la arrogancia y del orgullo y despreciamos a los que son menos que nosotros, olvidándonos que aquellas palabras: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza", se refieren a cada uno de los seres humanos. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 2, 5.  

4, 28    La mujer dejó su cántaro

LA MUJER SE MARCHA LLEVANDO OTRA AGUA. El Misericordioso se encontraba, como se había dicho, en el brocal del pozo, cuando una mujer samaritana, que venía de Sicar, su ciudad, traía el cántaro sobre sus espaldas. ¿Quién no llamará dichoso el camino de ida y vuelta de aquella mujer? Salió quien todavía se encontraba en la inmundicia y regresó como figura de la Iglesia sin mancha. Salió, y como una esponja se empapó de vida; salió llevando un cántaro y regresó llevando a Dios. ¿Quién no diría que fue una mujer afortunada? ¿Quién no honrará en ella lo que vino de los gentiles? Ciertamente ella es figura [de la Iglesia de los gentiles], que recibió alegría y redención. ROMANO EL CANTOR, Himno breve sobre la mujer samaritana, 19, 5.  

4, 29    ¿No será el Cristo?

LA LABOR DE UN EVANGELISTA. Los apóstoles, llamados, abandonaron las redes; ésta, en cambio, espontáneamente, sin que nadie se lo ordene, abandona el cántaro y, transportada por la gracia, asume el papel de los evangelistas. Y no llama a una o dos personas, como Andrés y Felipe, sino que poniendo en pie a toda la ciudad, a mucha gente, los condujo hasta Cristo. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 34, 1.  

4, 31    Rabbí, come

DILIGENCIA A LA HORA DE ENSEÑAR EL EVANGELIO. Habiendo iniciado la conversión de los samaritanos, Jesús se ocupa totalmente de la salvación de los elegidos, y no se preocupa más de alimentar su cuerpo, a pesar de que estaba cansado por el viaje, tal como está escrito. De esta manera alienta a los que enseñan en las Iglesias y los anima a despreciar el cansancio y a preocuparse más de la salvación del prójimo que del propio cuerpo. "Maldito el que hace la obra del Señor con negligencia". CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 5.

4, 32    Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis

JESÚS VUELVE A COLMARSE DEL PADRE. No es absurdo afirmar que no sólo los hombres y los ángeles necesitan alimentos espirituales, sino también el mismo Cristo de Dios. En efecto, también los ángeles son vivificados -si se puede decir- constantemente por el Padre, que es el único completo en sí mismo y el único autosuficiente. Pero mientras la multitud que es educada recibe este alimento de manos de los discípulos de Jesús, que han recibido el mandato de distribuirlo a la gente, sin embargo los discípulos lo reciben directamente de las manos Jesús... En cambio, el Hijo de Dios es el único que lo recibe de su Padre sin intermediario alguno. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 13, 219-220. 

4, 34    Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado

LA VOLUNTAD DE DIOS ES EL ARREPENTIMIENTO Y EL PERDÓN. El alimento de los sacerdotes consiste en la remisión de los pecados, y por ello el Sumo Sacerdote afirma: "Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre que está en los cielos". ¿Y cuál es la voluntad de Dios sino "cuando gimas arrepentido", entonces te salvarás". AMBROSIO, Cartas, 1, 3, 11. 
 
4, 35    Los campos están dorados para la siega 

"LEVANTAD VUESTROS OJOS". En varios lugares de la Escritura [encontramos] la expresión: "levantad los ojos", con la que el Logos de Dios nos anima a ensalzar y elevar a lo alto nuestro pensamiento y nuestra mirada, vueltos hacia abajo y encorvados, incapaces de levantarse y alzarse por completo hacia arriba. Como escribe Isaías: "Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿quién creo esas cosas que veis?... Ciertamente no tienen en cuenta el mandato: "Levantad los ojos", quien se complace en las pasiones de la carne o se aferra a las cosas materiales. Una persona así no podrá contemplar los campos, aunque estén "ya dorados para la siega". ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 13, 274.278.

4, 36-37     Se gozan juntos el que siembra y el que siega

PROFETAS Y APÓSTOLES. ¿Quién es el que siembra y quién el que cosecha? Los profetas son los sembradores, pero no son ellos quienes recolectaron, sino los apóstoles. No por eso se vieron privados de la alegría y de la recompensa de sus esfuerzos, sino que se alegran y regocijan con nosotros, aunque no recolecten con nosotros. Pues el trabajo del que cosecha no es el mismo del que siembra. Donde el esfuerzo es menor mayor es la alegría. No sucede eso en la siembra, donde la fatiga y el trabajo es grande. En cambio, en la siega la ganancia es abundante, el trabajo no es excesivo y es fácil. Por consiguiente, desea que con estas palabras se entienda lo siguiente: la intención de los profetas es que los hombres se acerquen a mí, y la ley era una preparación para ello. Por eso sembraban, para producir este fruto. Señala que Él envió a aquéllos y que existe una gran afinidad entre la vieja y la nueva Alianza. Todo esto, en definitiva, es enseñado con la parábola. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 34, 2.

4, 38     Yo os envié a segar

JESÚS CULTIVÓ A LOS PROFETAS DESDE EL COMIENZO. A pesar que Él se denomina a sí mismo sembrador de la fe, la doctrina de la fe comienza antes de su venida en la carne. Resulta obvio que fueron los profetas y los justos que les seguían quienes la inciaron. Así mismo deja claro que también Él la prmocionó. Dice: "Os he enviado para que seguéis y os beneficiéis de la fatiga de otros". Después de que hubieran trabajado duro para hacer posible que esta semilla de la fe permaneciese entre los hombres y mujeres, habéis llegado vosotros, y, partiendo de esta cosecha, les habéis reunido y guiado hacia la fe. Yo no os habría invitado a cosechar y gozar del trabajo de otros, si ese cultivo no fuese mío desde el comienzo. A unos les confié la siembra, a otros la siega. Lo hice así según el tiempo y las diversas etapas del cultivo. TEODORO DE MOPSIESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 4, 38.

4, 40     Le pidieron que se quedara con ellos

JESÚS SE QUEDA CON QUIENES SE LO PIDEN. Ciertamente, Juan no dice... que los samaritanos "le rogaron" que entrase en Samaría o en su ciudad, sino "que se quedara con ellos"... A continuación el evangelista tampoco afirma: "Y permaneció dos días en aquella ciudad", o "permaneció en Samaría", sino más bien: "Y se quedó allí", es decir, con los que se lo habían pedido. En efecto, Jesús se quedó con los que se lo pidieron, sobre todo cuando los que se lo piden abandonan su ciudad y se acercan a Jesús, imitando así a Abrahán, que había obedecido el mandato de Dios: "Vete de tu tierra, y de tu patria y de la casa de tu padre". ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 13, 345-346.

4, 41    Creyeron en él muchos más por su predicación

¿QUÉ DIJO JESÚS A LOS SAMARITANOS? No creían que Cristo fuera uno más, sin que lo reconocían como Salvador verdadero. Pero ¿vieron que salvara a alguien? Sólo oyeron sus palabras y, sin embargo, dijeron lo que habrían afirmado si hubieran contemplado muchos y grandes prodigios. ¿Por qué los evangelistas no nos relatan esas palabras tan admirables? Para que aprendas que omiten muchas cosas importantes, aunque manifiestan el resultado final. Con sus palabras persuadió a todo el pueblo y a la ciudad entera. Cuando no son persuadidos es cuando los evangelistas se ven en la necesidad de referir cuanto dicen, para que nadie, por la incredulidad del auditorio, culpe al que habla. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 35, 1. 

4, 42    Nosotros mismos hemos oído

ACCESO DIRECTO A LA PALABRA. Los samaritanos rechazan la fe fundada en las palabras de la mujer, porque han encontrado algo mejor, o sea, han escuchado al Salvador en persona de manera que saben "que éste es el verdadero Salvador del mundo". Ciertamente es mejor llegar a ver al Logos directamente y escuchar su enseñanza directamente... Por eso también es mejor caminar mediante la visión que mediante la fe, ya que quienes de alguna manera caminan mediante la visión se puede decir que están provistos de carismas superiores... En cambio, Heracleón lo entiende de manera más sencilla y afirma que la expresión: "Ya no creemos por tu palabra" es asimilada al "ya no". En cuanto a lo que sigue: "Nosotros mismos hemos oído al Salvador del mundo", Heracleón afirma: "En un prmer momento los hombres son inducidos a creer en el Salvador por otros hombres, pero cuando tienen contacto [directo] con las palabras del Salvador, entonces ya no creen tanto por el testimonio humano como por la verdad misma". ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 13, 352-353. 363. 



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por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 243-252
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La adoración en espíritu y en verdad



16Él le contestó: "Anda, llama a tu marido y vuelve aquí". 17"No tengo marido", le respondió la mujer. Jesús le contestó: "Bien has dicho: 'No tengo marido', 18porque has tenido cinco y el que tienes ahora no es tu marido; en esto has dicho la verdad". 19"Señor, veo que tú eres un profeta -le dijo la mujer-. 20Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que el lugar donde se debe adorar está en Jerusalén". 21Le respondió Jesús: "Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no conocéis, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación procede de los judíos. 23Pero llega la hora, y es ésta, en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre busca. 24Dios es espíritu, y los que adoran deben adorar en espíritu y en verdad". 25"Sé que el Mesías, el llamado Cristo, va a venir -le dijo la mujer-. Cuando el venga nos anunciará todas las cosas". 26Le respondió Jesús: "Yo soy, el que habla contigo". (Juan 4, 16-26)

4, 16    Anda, llama a tu marido

EL VALOR DE CONDENARSE A SÍ MISMA. La mujer respondió condenándose a sí misma por haber tenido relaciones con aquel marido, y dijo: "No tengo marido", como si ya portara dentro de ella aquel agua que brota hasta la vida eterna. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 13, 50.

4, 17-18    No tengo marido

EL MATRIMONIO CRISTIANO ES IRREPROCHABLE. ¿Quién ignora que el Salvador no desconocía que la samaritana no tenía un marido legítimo, sino que la invitación a buscar un marido era la ocasión para desvelar lo que estaba escondido? Tenía pleno conocimiento de su situación y aprueba condescendientemente la respuesta de no tener marido, a pesar de que había tenido muchos. Pues el matrimonio honesto no surge de juntarse para buscar placer, sino del consentimiento hecho según la ley y de la unión que nace del amor puro. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 4.

4, 19    Tú eres un profeta

NO HAY OTRO MODO DE EXPLICAR LA SABIDURÍA DE JESÚS. ¿Qué hace la mujer? No se irritó, ni se fue sin hacerle caso, ni juzgó el asunto como un insulto, sino que le admira más y permanece con más confianza junto a Él. "Veo que tú eres un profeta"... La palabra "veo" significa "me parece que eres profeta". Después de suponerlo, no le pregunta nada relativo a lo terreno, nada acerca de la salud del cuerpo... La que se preocupaba por no verse atormentada por la sed, pregunta después por las verdades de fe. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 32, 2-3.

4, 20    Nuestros padres adoraron a Dios en este monte

CAUSAS DEL DESACUERDO. Para entender bien la expresión "nuestros padres" hay que saber que los samaritanos estaban separados de los judíos por culpa de lo que llamaban el lugar santo; los samaritanos decían que el monte santo (donde adoraban a Dios) era el monte Garizim, del cual habla Moisés en el Deuteronomio con estas palabras: "Moisés ordenó aquel día al pueblo: Después de atravesar el Jordán, éstos son los que se situarán en el monte Garizim para dar la bendición al pueblo"... Los judíos, en cambio piensan que es divino el monte Sión, porque allí vive Dios; de esta manera piensan que es el lugar elegido por el Padre de todos, y dicen que por eso Salomón edificó allí el templo y, por lo mismo, todo el culto realizado por los levitas y sacerdotes tuvo lugar en dicho monte. Como consecuencia de estas convicciones ambos pueblos sostenían que los padres [antiguos] habían adorado a Dios en uno u otro monte. ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 13, 77-79.  

4, 22    Nosotros adoramos lo que conocemos

LA SALVACIÓN VIENE DE LAS ESCRITURAS. El término "vosotros" en el sentido literal se refiere a los samaritanos, pero en sentido espiritual se refiere a todos los heterodoxos en relación con la Escritura. En cambio, el "nosotros" en sentido literal se refiere a los judíos, pero en sentido alegórico significa lo siguiente: "Yo, el Logos, y todos los que están conformados a mí, reciben la salvación de la Escritura judía". Ciertamente, el misterio fue revelado mediante las Escrituras proféticas y mediante las manifestaciones de nuestro Señor Jesucristo. ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 13-101. 

4, 23    Llega la hora, y es ésta

A DIOS NO SE LE ADORA EN UN LUGAR, SINO EN EL ESPÍRITU. Esto viene a significar que Dios es espíritu y no puede ser adorado en un lugar, sino en el espíritu; viene a decir que Cristo es el Mesías y que, por tanto, la persona que esperan los judíos ya ha llegado. Escuchad estas palabras; la samaritana, que es una representación de la Iglesia, conoció y creyó los misterios de la ley. AMBRSIO, Sobre Isaac y el alma, 4, 26   

4, 24a    Dios es espíritu

DIOS NO TIENE CUERPO Y ESTÁ EN TODAS PARTES. Dios es naturaleza incorpórea y no puede quedar circunscrito a ningún lugar, sino que se haya en todas partes, y resulta necesario que entendamos esto para adorarle. El verdadero adorador es aquel que le honra con recta intención y cree, con una conciencia limpia, que puede hablar en cualquier parte con aquel que supera toda comprensión. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 24, 23-24. 

4, 24b    Adorar en espíritu y en verdad

QUIENES CAMINAN EN EL ESPÍRITU ADORAN EN EL ESPÍRITU. Entre los que afirman adorar al Creador hay algunos que no permanecen en la carne sino en el espíritu, pues caminan conforme al espíritu y no satisfacen los deseos de la carne; en cambio, hay otros que no permanecen en el espíritu sino en la carne y luchan carnalmente. El nombre de los verdaderos adoradores del Padre es el de aquellos que adoran al Padre en el espíritu y no en la carne, en verdad y no en símbolos; en cambio, no son verdaderos adoradores los que no lo hacen en estas condiciones. EVAGRIO PÓNTICO, Sobre la oración, 59-61. 

4, 25    Cuando él venga nos anunciará todas las cosas

LOS SAMARITANOS TAMBIÉN ESPERABAN A CRISTO. ¿Cómo es que los samaritanos esperaban a Cristo si sólo aceptaban a Moisés? Por los escritos mismos de Moisés... Jacob, profetizando sobre Cristo, decía: "No faltará de Judá un príncipe, ni un jefe de entre sus muslos, hasta que venga aquel a quien está reservado el poder: él será la expectación de los pueblos". Y el mismo Moisés afirma: "El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos". JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 32, 2. 

4, 26    Yo soy, el que habla contigo 

LA GRADUAL REVELACIÓN DE CRISTO. Si tú eres rey, ¿por qué me pides agua? [Jesús] se revela de forma progresiva a la samaritana, primero como judío, luego como profeta y finalmente como Cristo. Poco a poco la va llevando hasta el grado más alto. Ella vio primeramente en Jesús a una persona que tenía sed, después a un judío, luego a un profeta y finalmente a Dios. La samaritana persuadió al que tenía sed, sintió aversión hacia el judío, interrogó al Sabio, fue corregida por el Profeta y adoró a Cristo. EFRÉN DE NISIBI, Comentario al Diatessaron, 12, 18.



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Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 232-242
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La mujer samaritana



7Vino una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo: "Dame de beber"; 8sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos. 9Entonces le dijo la mujer samaritana: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?, porque los judíos no se tratan con los samaritanos. 10Jesús le respondió: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva". 11La mujer le dijo: "Señor, no tienes nada con qué sacar agua, y el pozo es hondo, ¿de dónde vas a sacar el agua viva? 12¿O es que eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?". 13"Todo el que bebe de este agua tendrá sed de nuevo -respondió Jesús-, 14pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna". 15Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla", le dijo la mujer. (Juan 4, 7-15)

4, 7    Una mujer de Samaría

LA MUJER ES LA IGLESIA. Es un símbolo de la realidad la venida de esta mujer extranjera, que era figura de la Iglesia, porque se formaría de los gentiles, gente extraña a los judíos. Oigámonos, pues, nosotros en ella, y reconozcámonos en ella, y en ella demos gracias también a Dios por nosotros. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 5, 10. 

4, 8    Sus discípulos se habían marchado

COMO UN CAZADOR, JESÚS ACUDE AL POZO. Nuestro Señor se acercó a la fuente como un cazador: solicita agua para poder regalarla. Pide de beber como una persona que tiene sed. Hace una pregunta a la samaritana, para poder enseñarle y, a la vez, la mujer le hace otra pregunta. Aunque era rico, nuestro Señor no se avergonzó de mendigar como un indigente, para enseñar a la indigencia misma a pedir. Dominando el pudor, no tiene miedo de hablar con una mujer a solas, para que yo aprenda que el que se fundamenta en la verdad no puede ser confundido. "Se sorprendieron de que estuviera hablando con una mujer". Él había apartado a sus discípulos, para que no cazaran su presa; lanza un cebo a la paloma, esperando también ganar toda una bandada. Inicia la conversación mediante una pregunta, con la finalidad de provocar una respuesta sincera: "Dame de beber". Solicita agua, y a continuación promete el agua de la vida; pidió y después deja de pedir, lo mismo que la mujer abandonó su cántaro. Cesaron los pretextos, porque se hacía presente la verdad que los había preparado. EFRÉN DE NISIBI, Comentario al Diatessaron, 12, 16.

4, 9    ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí?

CRISTO ANULA LA LEY CEREMONIAL PARA SIEMPRE. ¿Cómo Jesús le pide de beber, cuando la ley no lo permitía? Si alguien contestara: "Porque sabía de antemano que no le iba a dar", esto sería suficiente para no pedirla. ¿Qué puede decirse entonces? Que le era indiferente rechazar semejantes prescripciones. Él induce a otros a abrogarlas, no tendrá inconveniente en transgredirlas Él mismo. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 31, 4.

4, 10a    El don de Dios

SED SACIADA POR EL ESPÍRITU SANTO. Pide agua y promete agua. Se muestra como uno necesitado de recibir y, al mismo tiempo, se manifiesta como uno desbordante para saciar. "¡Si te dieses cuenta, dice, del don de Dios!". El don de Dios es el Espíritu Santo. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 15, 12.

4, 10b     Agua viva

EL AGUA VIVA NO SE ESTANCA. Vulgarmente agua viva es la que sale de una fuente; pues el agua de lluvia que se recoge en las lagunas o cisternas, no se llama agua viva. Como tampoco es agua viva si mana de una fuente y es recogida en algún depósito sin comunicación alguna con la fuente, sino incomunicada y como separada del manantial. Agua viva es la que se coge del manantial mismo. Así era el agua de aquella fuente o pozo. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 15, 12.

4, 11    El pozo es hondo

UN AGUA REFERSCANTE PENETRA EN NUESTRAS MENTES. El pozo era hondo y antes de la venida del Señor nadie podía sacar agua para beber, si no tenía recipiente. El Señor que es la fuente viva, vino para lavar los corazones de todos, para apagar la sed, para saciar las ansias, no en busca de un recipiente, sino entrando libremente en el alma de cada uno. CESÁREO DE ARLÉS, Sermones, 170, 4.

4, 12     ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob?

JESÚS ES MÁS GRANDE QUE JACOB. Cuando ella le replicó: "¿Eres tú más grande que nuestro padre Jacob?", no le contestó: "Si, soy más grande". Habría parecido jactancioso, pues aún no había una demostración evidente. A pesar de lo cual, prepara la situación con sus palabras... "Si admiras a Jacob -dice- porque te dio esta agua, yo te daré una mejor que ésta"... Compara un agua y otra desde la superioridad de una de ellas y no desde el descrédito de la otra. No dice que esa agua sea insignificante, que no tenga ningún valor o sea despreciable. Subraya lo que la naturaleza misma testimonia: "Todo el que bebe de esta agua tendrá de nuevo sed". JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 32, 1.

4, 13    El que bebe de esta agua tendrá sed de nuevo

LOS PLACERES DEL MUNDO JAMÁS SACIAN NUESTRA SED. No hay que dejar de lado que lo que prometía el Señor era cosa espiritual. ¿Qué significan estas palabras: "El que beba de esta agua volverá a tener sed". Esto es verdad lo mismo de esta agua que de lo que esta agua significa. Porque el agua en lo profundo del pozo son los palaceres del siglo dentro de las profundidades tenebrosas. De aquí las sacan los hombres con el cántaro de las concupiscencia. En efecto, los hombres con la concupiscencia, bajan hasta el fondo para sacar de esas profundidades el placer y gozarlo, adelantándose la concupiscencia. Porque, si ésta no va delante, nadie puede llegar al placer. Cuando alguien se llega al placer de este siglo, que es el manjar, y la bebida, y los baños, y los espectáculos, y el comercio carnal, ¿por ventura no volverá ya a tener sed? El que bebe de esta agua volverá a tener sed; más, si la recibe de mí, no volverá a tener sed jamás. "Seremos saciados -dice [el salmista]- con los bienes de su casa". ¿Qué agua es esta que nos promete? Sin duda, aquella de la que dijo: "En ti está la fuente de la vida".
¿Cómo es posible que tengan sed los que serán saciados con la abundancia de tu casa? AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 15, 16.

4, 14    Agua que salta hasta la vida eterna

LA INMORATILIDAD Y EL ESPÍRITU SANTO. Ese agua sensible -dice- puede apagar un poco el deseo, mientras que la invisible cura la sed, pues no hay nada más necesario a los hombres que la sed de vida; así les introduce en la inmortalidad. Lo que sigue demuestra con claridad que les promete el Espíritu Santo, pues el agua espiritual de la que aquí habla se corresponde con el agua corporal que se menciona... El Espíritu de la Sabiduría, que siempre está presente, se da libremente en abundancia. APOLINAR DE LAODICEA, Fragmentos sobre el Ev. de Juan, 17.

4, 15    Dame de esa agua, para que no tenga sed

YA NO ES NECESARIO FATIGARSE. Todavía, sin embargo, sigue aquella mujer pensando carnalmente. Cosa deleitable es para ella no tener ya sed jamás, y creía que esto era lo que prometía el Señor según la carne. Ciertamente que esto se realizará, pero será en la resurrección de los muertos, mientras que ella lo quería ya ahora. En cierta circunstancia Dios concedió a su siervo Elías que no tuviera sed ni hambre durante cuarenta días. Él pudo conocer esto durante cuarenta días, ¿no lo podrá conocer siempre? Ella lo deseaba con ansia; no quería tener esa necesidad; no quería trabajar. Necesitaba venir ella todos los días a este pozo y volver cargada con el cántaro para apagar su sed... La necesidad la obligaba al trabajo, que su flaqueza rehusaba. ¡Ojalá hubiera oído: "Venid a mí todos los que trabajáis y estáis cargados, y yo os aliviaré"! Pues Jesús se lo decía a ella, para que no trabajase ya más; pero ella aún no caía en la cuenta. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 15, 15.17.



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Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 221-232
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Nicodemo y la cuestión del nuevo nacimiento



1Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, judío influyente. 2Éste vino a él de noche y le dijo: "Rabbí, sabemos que has venido departe de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él". 3Contestó Jesús y le dijo: "En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios". 4Nicodemo le respondió: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?". 5Jesús contestó: "En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te sorprendas que te haya dicho que debéis nacer de nuevo. 8El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu". 9Respondió Nicodemo y le dijo: "¿Y eso cómo puede ser? Contestó Jesús: ""¿Tú eres maestro en Israel y lo ignoras?". 11En verdad, en verdad te digo que hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. 12Si os he hablado de cosas terrenas y no creéis, ¿cómo ibais acreer si os hablara de cosas celestiales?". (Juan 3, 1-12)

3, 1    Un hombre que se llamaba Nicodemo

NICODEMO VIO LOS MILAGROS ANTERIORES. Este Nicodemo era uno de los muchos que creían en Jesús; y vino a ver a Jesús de noche, no durante el día, porque aún no le había iluminado el resplandor de la gracia celestial. BEDA, Exposición sobre el Ev. de Juan, 2.

3, 2    Vino a él de noche

ÉL ESPERA APRENDER MÁS DE LOS MISTERIOS DE CRISTO. Este judío influyente vino a Jesús por la noche, con el deseo de conocer mejor en conversación discreta con Cristo los misterios de la fe, que había comenzado a percibir al ver los signos que estaba haciendo a plena luz. BEDA, Exposición sobre el Ev. de Juan, 2.

3, 3    Si uno no nace de lo alto

SÓLO QUIENES VUELVEN A NACER PUEDEN ENTENDER QUIÉN ES JESÚS. En otras palabras: si no naces de lo alto y no adquieres un completo conocimiento de la verdad, siempre vagarás fuera y estarás lejísimos del reino de los cielos. Pero no lo dice claramente. Para que sus palabras parezcan menos duras no se dirige directamente a él, sino que habla de forma genérica: "Quien no nace de lo alto"... Si los judíos hubieran oído semejante respuesta, se habrían ido, riéndose de Cristo. Para Nicodemo, sin embargo, constituyó un pretexto para aumentar su deseo de aprender... Esa respuesta, por tanto, significa: si no naces de lo alto, si no recibes al Espíritu a través del baño de la regeneración, no podrás llegar a tener un concepto acertado de mí. La opinión que ahora tienes no es espiritual, sino carnal... Según unos, la expresión "de lo alto" significa "del cielo". Según otros, "desde el principio". Quien no nazca así, dice Cristo, no podrá ver el reino de Dios. Expresión esta última con la que se refería a sí mismo y apuntaba a la necesidad de no detenerse en lo que de Él era visible, sino que son menesteres otros ojos para ver a Cristo. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 24, 10.

3, 3    ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?

UNA DOBLE LIMPIEZA. Como quiera que estamos constituidos de dos pares, de alma y cuerpo, de una naturaleza visible y otra invisible, doble ha de ser también nuestra purificación, esto es, con agua y con Espíritu. La primera debe recibirse de modo visible y corpóreo, la segunda de modo invisible... El Espíritu actúa como remedio del primer nacimiento, sustituye lo antiguo por lo nuevo, lo que ahora somos por semejanza con Dios. Revivifica sin necesidad de fuego y reconstruye sin previa destrucción... La eficacia del Bautismo consiste en pactar con Dios una segunda vida, una conducta más recta. GREGORIO NACIANCENO, Discurso sobre el santo bautismo, 40, 8.

3, 5     Si uno no nace del agua y del Espíritu

NACER DE NUEVO IMPLICA ROMPER RADICALMENTE CON EL PASADO. En primer lugar es necesario interrumpir la serie de la vida anterior. Ahora bien, esto es imposible, a menos que nazca otra vez, según la palabra del Señor, puesto que el renacimiento, como el propio nombre indica, es principio de una segunda vida. Por eso, antes de comenzar la segunda, se precisa poner fin a la primera. Pues lo mismo que al girar en la doble carrera, cierta detención y reposo separan a los dos movimientos contrarios, así también, al cambiar de vida, apareció como necesario que la muerte se interpusiese entre una y otra vida, poniendo fin a lo precedente y dando comienzo a lo que sigue. BASILIO DE CESAREA, El Espíritu Santo, 15, 35.

3, 6    Lo nacido del Espíritu es espíritu

EL MISTERIO DEL BAUTISMO NO SE LIMITA AL PERDÓN. Si el único efecto del bautismo fuera la remisión de los pecados, ¿por qué bautizamos a los niños que todavía no han conocido el pecado? Pero el sacramento [del bautismo] no se limita únicamente a eso, sino a cosas mayores y más perfectas. En efecto, contiene las promesas de los bienes futuros, es figura de la futura resurrección, vestido de salvación y gozo, vestido de luz o, mejor la luz misma. TEODORETO DE CIRO, Compendio de la fábulas heréticas, 5, 18.

3, 7-8    El viento sopla donde quiere

LLENO DEL ESPÍRITU SANTO. El Espíritu sopla donde quiere, porque tiene el poder [de elegir] el corazón que va a iluminar con la gracia de su visita. Y oyes su voz cuando habla en tu presencia el que está lleno del Espíritu Santo. BEDA, Homilías sobre los Evangelios, 2, 18.

3, 9-10    ¿Tú eres maestro de Israel y lo ignoras?

QUIENES NO NACEN DEL ESPÍRITU. Y si tú naces del Espíritu serás tal que quien no ha nacido aún del Espíritu no sabrá de ti ni de dónde vienes ni adónde vas. AGUSTÍN, Tratados sobre el E. de Juan, 12, 5. 

3, 11    No recibís nuestro testimonio

ENSEÑA SÓLO LO QUE TU OYENTE PUEDA COMPRENDER. Él invita a Nicodemo a aceptar desde la simple fe lo que no puede comprender. [Jesús] atestigua saber muy bien lo que dice, por ser quien es; y poner en duda lo que dice es muy peligroso. Pues no parece que Nicodemo había olvidado lo que acababa de afirmar, al decir que nuestro Salvador Jesucristo era un maestro que había venido de parte de Dios. Oponorse a quien está junto a Dios y es Dios ¿no es acaso muy peligroso? Actuar así podría parecer un combate con Dios. De lo cual, nosotros, que tenemos la utoridad para enseñar, podemos extraer una enseñanza: a los recién convertidos es más conveniente ofrecer los argumentos de la fe con razonamientos sencillos que instruirlos con discursos profundos y disquisiciones complejas... no hablando indiscriminadamente, sino adecuándose a la capacidad de cada uno. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2. 1. 

3, 12    Cosas terrenas y no creéis

LAS COSAS CELESTIALES SE HAYAN FUERA DEL ALCANCE DE LOS NECIOS. Si debido a vuestra insensatez -les dice- no habéis aceptado una enseñanza que no superaba la capacidad humana de comprensión, ¿cómo podré explicaros las realidades divinas? Los que son incapaces de entender sus propias cosas, ¿cómo podrán entender las que les superan? Los que no pueden con los asuntos menores, ¿cómo no considerarán insoportable lo que es mayor? Si os he hablado -dice- de cosas terrenas y no creéis, ¿cómo ibaís a creer si os hablara de cosas celestiales? CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 1.



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Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 175-190
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Purificación del Templo



12Después de esto bajó a Cafarnaún con su madre, sus hermanas y sus discípulos; y se quedaron allí unos días.
13Pronto iba a ser la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalen. 14Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. 15Con unas cuerdas hizo un látigo y arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. 16Y les dijo a los que vendían palomas: "Quitad esto de aquí: no hagáis de la casa de mi Padre un mercado". 17Recordaron los discípulos que está escrito: "El celo de tu casa me consume". 18Entonces los judíos replicaron: "¿Qué signos nos das para hacer esto?". 19Jesús respondió: "Destruid este Templo y en tres días lo levantaré". 20Los judíos contestaron: "¿En cuarenta y seis años ha sido construido este Templo, y tú lo vas a levantar en tres días?". 21Pero él se refería al Templo de su cuerpo. 22Cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había pronunciado Jesús.
23Mientras estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver los signos que hacía. 24Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, 25y no necesitaba que nadie le diera testimonio acerca de hombre alguno, porque conocía el interior de cada hombre. (Juan 2, 12-25)

2, 12    Bajó a Cafarnaún

¿POR QUÉ LOS HERMANOS NO FUERON INVITADOS A LA BODA? Debemos preguntarnos por qué no fueron invitados a la boda también sus hermanos (pues no se dice que ninguno estuviera presente); en cambio, después bajaron con él a Cafarnaún, juntamente con su Madre y los discípulos. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 10, 39.

LOS HERMANOS SON PARIENTES DE MARÍA. Se inquietan algunos porque en el principio de esta lectura del evangelio se dice que, al bajar el Señor a Cafarnaún, lo siguieron no sólo su madre y sus discípulos, sino además sus hermanos. Y no han faltado herejes que pensaban que José, el esposo de la Santísima Virgen María, engendró de otra esposa a los que la Escritura llama hermanos del Señor. Con mayor perfidia piensan otros que él los engendró de la misma María después del nacimiento de Señor. Pero nosotros, hermanos muy queridos, sin escrúpulo de otra cuestión, debemos saber y confesar que no sólo la Santísima Madre de Dios, sino el que fue testigo y custodio de su castidad, el santísimo José, se mantuvo siempre inmune de cualquier acto conyugal. Y los que se dicen hermanos o hermanas del Salvador, según el modo que usa la Escritura, no son hijos sino parientes suyos. Es como Abrahán habla a Lot: "Por favor, no haya discordia entre tú y yo, entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos". Y labán a Jacob: "¿Acaso por ser pariente mío me vas a servir de balde?". Y ciertamente hay constancia de que Lot era hijo de Arán, hermano de Abrahán. Y Jacob, hijo de Rebeca, hermana de Labán. Pero se les llama hermanos por razón de parentesco. Por esta regla que, como he dicho, es muy frecuente en la Sagrada Escritura, hay que entender que los parientes de María o de José se les llama hermanos del Señor. BEDA, Homilías sobre los Evangelios, 2, 1.

2, 13    Jesús subió a Jerusalén

PASCUA DE LOS JUDÍOS. Al examinar la precisión característica del muy sabio Juan, he buscado, en la medida de mis fuerzas, qué valor tiene para el evangelista la expresión añadida "de los judíos". Ciertamente la pascua no es fiesta religiosa de ningún otro pueblo, y por ello hubiera bastado con decir: "estaba próxima la pascua". Quizá, como se trata de una pascua humana, es decir, propia de los que no la celebran conforme a la intención de la Escritura, el evangelista ha contrapuesto la pascua divina, la verdadera, la celebrada en espíritu y verdad por quienes adoran a Dios "en espíritu y en verdad", a la "pascua" de los judíos. ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 10, 67-68.

2, 14-15    Tiró las monedas de los cambistas

LA CASA DEL PADRE DEL SALVADOR. Así pues, entró en el templo -aquel templo que también es llamado casa del Padre de Salvador-, [entró] en aquella que es llamada Iglesia o predicación de la doctrina eclesiástica y salvadora, [donde había] algunos que habían convertido la casa del Padre en una casa de comercio. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 10, 133. 

2, 16    No hagáis de la casa de mi Padre un mercado

NUESTRAS ALMAS SON EL TEMPLO DE CRISTO. Cristo se consume sobre todo por el celo de la casa de Dios que hay en cada uno de nosotros y no quiere que se convierta en un comercio, ni que la casa de oración se convierta en una cueva de ladrones, puesto que es Hijo de un Dios celoso... Dios no quiere que nada extraño a su voluntad se mezcle en el alma de los hombres en general y, en particular, de quienes intentan acoger la realidad de la divina fe. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 10, 221. 

2, 17    El celo de tu casa me consume

NO SE PUEDE SER INDIFERENTE EN LA CASA DE DIOS. ¿Quién se consume por el celo de la casa de Dios? Aquel que pone empeño en que se corrija todo lo censurable que en ella se observa, desea que desaparezca y no descansa, y, si no lo logra, lo soporta y gime... ¡Que cada uno de los cristianos le consuma el celo de la casa de Dios, de la que son miembros!... Si, pues, tus afanes son que no haya desorden alguno en tu casa, ¿toleras tú, en cuanto esté de tu parte, los desórdenes que tal vez presencies en la casa de Dios, donde se te ofrece la salud y el descanso sin fin?... ¿Es tu amigo? Amonéstalo con dulzura. ¿Es tu esposa o esposo? Amonéstalos también... Haz lo que puedas, según la conducta de tu persona. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 10, 9. 

2, 22    Cuando resucitó de entre los muertos

EL HIJO, AL SER DIOS, RESUCITÓ SU PROPIO CUERPO. El Padre no se despojó de la carne, sino el Verbo, como leemos: "Se hizo carne". Veis, por lo tanto, cómo los arrianos, al separar al Hijo del Padre, corren el riesgo de afirmar que el Padre ha soportado la pasión. Para nosotros es muy fácil afirmar que es obra del Hijo, pues Él mismo resucitó su cuerpo, como dijo: "Destruid este templo y en tres días lo levantaré". Y Él mismo nos ha vivificado con su cuerpo. En efecto, como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así tamnién el Hijo da vida a los que quiere"... Por tanto, Él mismo indica que es Dios, pues realizó la obra de nuestra resurrección. AMBROSIO, Sobre la fe, 3, 2, 13-14. 

2, 24    Jesús no se fiaba de ellos

LOS ADMINISTRADORES DE LOS MISTERIOS DEBERÍAN DE IMITAR LA CAUTELA DE JESÚS. Cristo no se fía todavía de los principiantes y demuestra que hay que consolidar un amor mayor y más sincero para con Dios, pues no se consigue de repente en quien desea tenerlo, sino que hay que reforzarlo con el entusiasmo en el bien, con diligencia y con el paso del tiempo. Los ministros de los misterios del Salvador tienen que prepararse a no admitir prematuramente a nadie dentro de los velos sagrados, a no permitir que los neófitos bautizados con premura se acerquen a las mesas sagradas y que acepten demasiado deprisa la fe de Cristo, Señor del universo. A este respecto nos ofreció un ejemplo y nos enseñó que recibe a quien se acerca a la iniciación, pero no se fía todavía de ellos, para dar a entender que los neófitos deben permanecer entre los catecúme-nos bastante tiempo, de manera que después puedan llegar a ser fieles. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2,1. 



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Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 165-174
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Vocación de Felipe y Natanael



43Al día siguiente determinó encaminarse hacia Galilea y encontró a Felipe. Y le dijo Jesús: "Sígueme". 44Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. 45Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José". 46Entonces le dijo Natanael: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?". "Ven y verás", le respondió Felipe. 47Vio Jesús a Natanael acercarse y dijo de él: "Aquí tenéis a un verdadero israelita en quien no hay doblez". 48Le contestó Natanael: "¿De qué me conoces?". Respondió Jesús y le dijo: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi". 49Respondió Natanael: "Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". 50Contestó Jesús: "¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Cosas mayores verás". 51Y añadió: "En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre". (Jn 1, 43-51)

1, 43-45    Felipe encontró a Natanael

FELIPE ESTABA PREPARADO PARA SEGUIR A JESÚS. Se lee en los proverbios que "todas las fatigas obtienen su recompensa". Pero Cristo dijo algo más: "Quien busca encuentra". Me maravillo al considerar cómo Felipe comenzó inmediatamente a seguir a Jesús. Andrés se fue con él tras haber escuchado al Bautista. Pedro tras escuchar a Andrés. Pero Felipe sin haber oído nada de nadie, por el mero hecho de que Cristo le dijera: "Sígueme", obedeció inmediatamente y ya no se hechó atrás, antes bien, se puso a predicarlo a los demás. En efecto, se llegó presuroso a Natanael y le anunció: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y los profetas". ¿No adivináis por estas palabras cuán preparada tenía su alma y cómo continuamente meditaba los escritos de Moisés y aguardaba la venida de Cristo? La expresión "hemos  encontrado" es propia de quien siempre buscó. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 20, 1.  

1, 46    ¿De Nazaret puede salir algo bueno?

LA MALA REPUTACIÓN DE NAZARET. No es exactamente así como parece esta frase, sino que más bien debiera entenderse en un sentido distinto, de incredulidad; parecido a lo siguiente: "¿Cómo es posible que algo bueno salga de Nazaret?". En realidad, los judíos despreciaban profundamente el nombre de esta aldea, porque muchos de sus habitantes eran paganos, y parecía imposible que nada bueno pudiera salir de allí. Por eso, también los fariseos dijeron a Nicodemo: "Indaga y verás que ningún profeta sale de Galilea". Y sólo así tiene sentido que Felipe diga a Natanael: "Ven y verás". Puesto que ahora hay algo que contrasta con esa antigua creencia, [parece estar diciendo]: "Prometo enseñarte la verdad". De no ser así, esto resultaría superfluo para quien ya había creído en la verdad. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 1, 1, 46. 

1, 47    Un verdadero israelita

NATANAEL CONOCÍA BIEN LA PROFECÍA. Mientras que Natanael decía: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?", Jesús lo elogiaba con admiración. Alguno tal vez diga: Y ¿no debería más bien maldecírsele por sus palabras? De ningún modo. No eran palabras de alguien que no creyera, y por lo mismo no merecía maldiciones, sino alabanzas. ¿Cómo y por qué razón? Porque éste conocía los libros proféticos mejor que Felipe y en la Escritura había aprendido que Cristo vendría de Belén, esto es, de la misma ciudad en la que había nacido David. Era esta una opinión muy divulgada entre los judíos, y el profeta la había formulado mucho tiempo antes... Por eso, cuando Natanael oyó hablar de Nazaret, se confundió y quedó dudoso, porque no veía cómo podían concordar las palabras de Felipe y el vaticinio profético. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 20, 1. 

1, 48    ¿De qué me conoces?

RELACIÓN ENTRE NATANAEL Y JACOB. En la Escritura se dice que Jacob era hombre sin engaño. Sabéis también que Jacob recibió el nombre de Israel. Por esto, cuando el Señor vio a Natanael, dijo, según el evangelio: "He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño". Y aquel israelita, desconociendo a quien estaba hablando con él, le respondió: "¿De qué me conoces?". Y el Señor le replica: "Te vi cuando estabas bajo la higuera"; como si dijera: "Cuando te hallabas a la sombra del pecado, te predestiné". Y aquél, recordando que había estado bajo la higuera, reconoció en él la divinidad y le dijo: "Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Él, a pesar de estar bajo la higuera, no se convirtió en higuera seca, pues reconoció a Cristo. Y el Señor le dijo: "Crees porque te dije: Te vi cuando estabas bajo la higuera; mayores cosas verás".
¿Cuáles son éstas? En verdad os digo -puesto que es aquel israelita en quien no hay engaño-: Mira a Jacob, en quien no hay engaño, y recuerda aquello de que hablabamos, es decir, una piedra de cabecera, una visión en sueños, unas escaleras de la tierra al cielo, gente que sube y baja. Advierte también lo que el señor dice al israelita sin engaño: "En verdad os digo, veréis el cielo abierto". Escucha tú, Natanael sin engaño, lo que vio Jacob en quien no había engaño: veréis el cielo abierto y a los ángeles subir y bajar. ¿A dónde? Al Hijo del hombre. AGUSTÍN, Sermones, 89, 5.  

1, 49    Rabbí..., tú eres el Rey de Israel

EL CONOCIMIENTO QUE NATANAEL TIENE DE CRISTO ES AÚN INCOMPLETO. Natanael, convencido gracias a aquellos hechos, le dice: "Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel", es decir, eres el Mesías que había sido anunciado. Ellos ciertamente esperaban que el Mesías se manifestase como Dios ante todo el mundo, como rey de Israel, aun cuando le habían imaginado de un modo impreciso, con un fin estrictamente material. Por tanto, no era posible que ellos conociesen el modo como Él era Hijo de Dios o rey de Israel. Evidentemente, no es que Natanael dijese que Él era Hijo de Dios por generación divina, sino por semejanza, ya que quienes por su virtud imitaban a Dios, eran llamados hijos de Dios. Es imposible que Natanael supiese de repente aquello que nosotros entendemos y que los mismos apóstoles llegaron a conocer pasado mucho tiempo. Aquellas cosas que el Señor le dijo no podían bastar para mostrar su naturaleza. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 1, 1, 49.




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Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 147-152
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Vocación de los primeros discípulos



35Al día siguiente estaban allí de nuevo Juan y dos de sus discípulos 36y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo: "Éste es el Cordero de Dios".37Los dos discípulos, al oirle hablar así, siguieron a Jesús. 38Se volvió Jesús y, viendo que le seguían, les preguntó: "¿Qué buscáis?". Ellos le dijeron: "Rabbí -que significa "Maestro"-, ¿dónde vives? 39Les respondió: "Venid y veréis". Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima. 40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41Encontró primero a su hermano Simón y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías", que significa "Cristo". Y lo llevó a Jesús. Jesús le miró y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas, que significa "Piedra". (Juan 1, 35-42)

1, 35-36    Éste es el Cordero de Dios

¿POR QUÉ ESTABA JUAN TODAVÍA EN EL RÍO? ¿Por qué no viajó él por toda Judea para anunciarlo, sino que se estableció junto al río, esperando a que viniera para señalarlo a las multitudes apenas se hubiera presentado? Porque quería que fueran las obras de Cristo las que lo hicieran... Daos cuenta que no hay medio más eficaz que éste. Pues sin haber aprendido sino una pequeñísima chispa, muy pronto se convirtió en una llama muy grande...
Por el contrario, si todo eso lo hubiera dicho yendo por el camino de Judea, podría haber parecido que lo hacía por interés humano, y su predicación habría resultado sospechosa. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 18, 2-3. 

1, 37    Los discípulos... siguieron a Jesús

LA VOZ ENVÍA DISCÍPULOS A LA PALABRA. Los discípulos de Juan, al ver cómo hablaba con nuestro Señor, abandonaron a su maestro y fueron tras de nuestro Señor. La voz [Juan] no podía retener a sus discípulos junto a ella y les envió hacia el Verbo. En efecto, cuando aparece la luz del sol conviene apagar la luz del farol. Juan no esperó a finalizar su propio bautismo cuando apareció el bautismo de nuestro Señor. Después murió y fue heraldo valiente entre los muertos, como lo había sido en el seno de su madre, símbolo del sepulcro. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 18, 2.

1, 38    ¿Qué buscáis?

UNA OCASIÓN PARA CONFIAR. Sus discípulos, que estaban presentes, nada más escuchar sus palabras, dejaron a Juan y se apresuraron a ir tras Jesús, de quien Juan dio testimonio. "Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué buscáis?". Esto no lo dijo por ignorancia, sino para darles la oportunidad de comunicarse con Él. Inmediatamente le llamaron "Rabbí", y mostraron su verdadera intención, es decir, que habían sido guiados hasta Jesús por el deseo de obedecerle como Maestro. Y, al mismo tiempo, le preguntaron dónde vive, como si quisieran venir a Él a menudo. Él no señala ninguna casa, sino que les dice que le acompañen y vean, brindándoles así un margen de mayor intimidad y confianza hacia Él. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 1, 1, 38. 

1, 39-41    Encontró primero a su hermano Simón

CUMPLIR LA LEY. ¿Pensaremos acaso que no le interesaba al evangelista decirnos con precisión qué hora era? ¿Puede ser que no quiera advertirnos nada ni que inquiramos nada de esto? La hora era como las diez. Este número significa ley. Por eso se dió en diez mandamientos. Pero había llegado ya el tiempo de cumplir la ley por el amor, ya que los judíos no podían cumplirla por el temor. Por esto dice el Señor: "No he venido a destruir la ley, sino a cumplirla". AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 7, 10.   

1, 42    Tú eres Simón..., te llamarás Cefas

PEDRO, LLAMADO CEFAS. El evangelista Juan dice que, antes de que Jesús fuese a Galilea, Pedro y Andrés permanecieron con él un día y que entonces se le impuso el nombre de Pedro, pues antes se llamaba Simón. Afirma también que el día siguiente, queriendo salir ya para Galilea, halló a Felipe y le dijo que le siguiese. Así se llegó también al relato sobre Natanael. Dice asimismo que el tercer día, establecido ya en Galilea, hizo en Caná aquel milagro de la conversión del agua en vino. Cosas todas que los restantes evangelistas pasaron por alto, enlazando sus relatos con el regreso de Jesús a Galilea. De aquí cabe entender que se interpusieran algunos días en los que aconteció lo que sobre los discípulos relata Juan. No contradice el pasaje que en Mateo relata que el Señor dijo a Pedro: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Tampoco ha de entenderse que recibió el nombre en este momento, sino más bien cuando se le dijo, como menciona Juan: "Tú te llamarás Cefas, que equivale a Pedro", de forma que luego el Señor le designa por ese nombre al decirle: "Tú eres Pedro". En efecto, no dice "Tú te llamarás Pedro", sino "Tú eres Pedro", puesto que ya antes había dicho: "Tú te llamarás". AGUSTÍN, Concordancia de los evangelistas, 2, 17, 3-4.



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El testimonio del Bautista




19Éste es el testimonio de Juan, cuando desde Jerusalén los judíos le enviaron sacerdotes y levitas para que le preguntaran: "¿Tú quién eres?". 20Entonces él confesó la verdad y no la negó, y declaró: "Yo no soy el Cristo". 21Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? Y dijo: "No lo soy". "¿Eres tú el Profeta?". "No", respondió. 22Por último le dijeron: "¿Quién eres, para que demos una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?". 23Contestó: "Yo soy la voz del que clama en el desierto: Haced recto el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías".
24Los enviados eran de los fariseos. 25Le preguntaron: "¿Pues por qué bautizas si tu no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?". 26Juan les respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis. 27Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de la sandalia". 28Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. (Juan 1, 19, 28)
 
1, 19    Le enviaron sacerdotes y levitas

LOS SACERDOTES SE ACERCAN A UNO DE LA ESTIRPE SACERDOTAL. Examinemos ahora el segundo testimonio de Juan. Los judíos de Jerusalén le enviaron sacerdotes -el Bautista era de la estirpe sacerdotal y por eso son elegidas personas afines a él para esta misión- y levitas para preguntarle quién era él... Observa sobre todo cómo son dos las embajadas enviadas al Bautista; una por parte de los judíos que le envían desde Jerusalén "sacerdotes y levitas", para preguntarle: "Tú, ¿quién eres?", y la otra de parte de los fariseos, para que le replicaran en seguida a la respuesta que diera a los sacerdotes y levitas. Fíjate en la educación e incluso en el ánimo ansioso de saber de las preguntas de la primera embajada, que sintoniza muy bien con el carácter sacerdotal y levítico de los que la componían... No existe arrogancia ni agresividad alguna en las preguntas que le hicieron, sino más bien un tono que se amolda perfectamente a los ministros diligentes de Dios...
¿Qué mejores embajadores se podían enviar a Juan por parte de los judíos..., y desde Jerusalén, lugar elegido de toda la tierra buena? Y preguntan a Juan con gran respeto, mientras que no se dice que los judíos hicieron lo mismo con Cristo. Es Juan, en cambio, qien hace lo mismo que los judíos hacen con él, cuando envía a sus propios discípulos para que pregunten a Cristo: "¿Eres tú el que va a venir, o esperamos a otro?". ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 6,43.51-54

1, 20    Yo no soy el Cristo

¿UNA OCASIÓN PARA LA DECEPCIÓN? Le preguntaron los judíos: "¿Eres tú el Cristo acaso?". Si no fuera porque todo valle ha de ser rellenado y todo monte rebajado, él hubiese encontrado la ocasión para engañar. Ellos querían escuchar de su boca lo que creían respecto a él. Tan maravillados estaban de su gracia, que, sin duda alguna, hubieran creído lo que él hubiese dicho. He aquí su gran ocasión para engañar al género humano; si hubiera dicho: "Yo soy el Cristo", le hubieran creído. Pero, si se hubiese jactado en un nombre que no era suyo, hubiese perdido el mérito propio. Si se hubiera enorgullecido como si fuera el Cristo, ¿no se replicaría él a sí mismo, por qué te enorgulleces? "Toda carne es heno, y su brillo como la flor del heno; el heno se seca y la flor cae". Advertid qué es lo que permanece para siempre: "La palabra del Señor, en cambio, permanece para siempre". AGUSTÍN, Sermones, 289, 4.

1, 21    No lo soy

ELÍAS OCUPA EL SEGUNDO LUGAR EN LA ESPERANZA DE ISRAEL. Cuando los sacerdotes y levitas enviados desde Jerusalén oyeron que Juan no era el Mesías, le preguntan si es Elías, el otro gran esperado y cuyo nombre era tan famoso entre ellos. Juan responde que tampoco es Elías, confesando nuevamente la verdad con su [expresión]: "No lo soy". ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 6, 44.

1, 22-23    La voz del que clama en el desierto

JUAN GRITA PARA AYUDAR A LOS DESCARRIADOS. Él grita y proclama en voz alta, para que lo oigan también los que se encuentran lejos y los torpes de oído se den cuenta de la grandeza de quien habla por el tono alto de voz con que se anuncia; y también para ayudar a los que se han alejado de Dios y a los que han perdido la finura de oído... Por tanto, era necesaria aquella voz de quien grita en el desierto, para que el alma privada de Dios y desierta de la verdad -¿y qué desierto hay más abrupto que el alma privada de Dios y desprovista de toda virtud?-, pudiera ser estimulada a marchar recta por el camino del Señor, porque todavía continuaba por los caminos tortuosos y necesitaba ser enseñada. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 6, 100.102.

1, 24-25    ¿Por qué bautizas tú si no eres el Cristo?

LA HIPOCRESÍA DE LOS FARISEOS. Después de la embajada de los sacerdotes y levitas enviados desde Jerusalén a Juan, para preguntarle quién era, también los fariseos mandan preguntarle: "¿Por qué bautizas si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?". Después de haberle preguntado eso..., vuelven por segunda para ser bautizados... La dificultad se resuelve de la siguiente manera: los fariseos, después de ser objeto de la invectiva "raza de víboras", se acercan al bautismo sin fe; probablemente temen a la muchedumbre y piensan que es conveniente bautizarse para engañar a la gente y no tener el atrevimiento de enfrentarse a ella. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 6, 146.151 

1, 26    Yo bautizo con agua

FINALIDAD DEL BAUTISMO DE JUAN. EL bienaventurado Bautista... enseña a aquellos fariseos incrédulos que le habían enviado, que Cristo estaba dentro de las puertas. Yo -viene a decir- traigo un bautismo de iniciación, limpiando con agua a los pecadores para que comiencen a hacer penitencia y para enseñar a los hombres que deben elevarse hacia las cosas más perfectas a partir de las más pequeñas. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 1, 10.

1, 27    Yo no soy digno de desatarle la correa de la sandalia

CRISTO HA DEJADO SUS HUELLAS SOBRE NUESTRAS ALMAS. Moisés no es el esposo, pues a él se dice: "Quita las sandalias de tus pies", para acercarse a su Señor. No fue el esposo Josué, el hijo de Num, pues incluso a él se dice: "Quítate las sandalias de tus pies", para que por la semejanza del nombre no se creyera que es el esposo de la Iglesia. Ningún otro sino Cristo es el esposo, del cual dijo Juan: "El que tiene esposa es el esposo". Así pues, a aquellos se les quita el calzado, a éste no se le puede desatar, como dice Juan: "Yo no soy digno de desatar la correa de su calzado"... ¿A qué otro sino al Verbo de Dios encarnado conviene el dicho: "Sus piernas son como columnas de alabastro, asentadas sobre base de oro"? En efecto, solamente Cristo pasea en las almas y sube a la mente de los santos, en los que, como en estrados de oro y en suelos preciosos, quedaron adheridas las sólidas huellas del Verbo celestial. AMBROSIO, Sobre la fe, 3, 10, 71-74.

1, 28    Esto sucedió en Betania

LA SINCERIDAD DE JUAN. Así era el bienaventurado Juan: no atendía al favor de la multitud, ni al honor ni a nada semejante, sino que todo lo arrojaba a sus pies y predicaba a todos con gran claridad la verdad sobre Cristo. El evangelista precisa incluso el lugar, para poner de relieve el valor con que hablaba aquel elocuentísimo predicador. No en una casa, ni en un rincón oscuro, ni en el desierto, sino en el Jordán, en medio de la multitud, en presencia de cuantos acudían a ser bautizados por él -pues los judíos acudían allí en gran número- hace él esta admirable profesión de fe en Cristo, llena de verdades sublimes, grandes y arcanas, afirmando no ser digno de desatar la correa de sus sandalias. ¿Cómo señala el evangelista ese lugar? Con las palabras: "Estas cosas sucedieron en Betania". Y algunos códices más cuidados dicen: en Bethabara. Betania no está más allá del Jordán, ni en el desierto, sino junto a Jerusalén.
Por eso, no sin razón, cita otros lugares. Como debía narrar acontecimientos que no eran antiguos, sino sucedidos hacía poco, cita como tesigos de su narración a quienes se encontraban presentes y habían visto los acontecimientos con sus propios ojos, consignando, además, los lugares en los que se habían cumplido esas cosas. Siendo su firme propósito no añadir nada a la verdad, sino contentarse con narrar lo sucedido, con la mención precisa de los lugares aporta una confirmación que, como ya he dicho, no es de tener en poco en la demostración de la verdad. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 17, 1.



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