Oferta de agua viva



37En el último día, el más solemne de la fiesta, estaba allí Jesús y clamó: "Si alguno tiene sed, venga a mí; y beba 38quien cree en mí. Como dice la Escritura, de sus entrañas brotarán ríos de agua viva". 39Se refirió con esto al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, ya que Jesús aún no había sido glorificado.
40De entre la multitud que escuchaba estas palabras, unos decían: "Éste es verdaderamente el profeta". 41Otros: "Éste es el Cristo". En cambio, otros replicaban: ¿Acaso el Cristo viene de Galilea? 42¿No dice la Escritura que el Cristo "viene de la descendencia de David y de Belén", la aldea de donde era David? 43Se produjo entonces un desacuerdo entre la multitud por su causa. 44Algunos de ellos querían prenderle, pero nadie puso las manos sobre él. (Juan 7, 37-44)

7, 37   Si alguno tiene sed

QUIENES TIENEN SED BEBEN DEL ESPÍRITU DE CRISTO. Quédate con lo que se te dona, pero reconoce quien te lo ha dado. Cuando el Señor prometió dar su espíritu, dijo: "Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba. Si alguien cree en mí, de su vientre fluirán ríos de agua viva" ¿Cómo es que fluye de ti ese río? Haz memoria de la sequía que padecías antes. De no haber estado seco, no hubieses sentido sed. ¿Qué quiero decir con esto? Si no te hubieras hallado vacío, no habrías creído en Cristo. Antes de decir: "De su vientre fluirán ríos de agua viva", había dicho: "Si alguien tiene sed, que venga y beba". Por lo tanto, te convertirás en un río de agua viva si bebes; pero no bebes si no tienes sed. AGUSTÍN, Sermones, 160, 2.

7, 38a   Como dice la Escritura

EL SALMISTA E ISAÍAS DAN TESTIMONIO DE CRISTO, EL RÍO. La fiesta de los Tabernáculos significa el día de descanso de la resurrección. El coger los ramos de la palmera y el fruto de los árboles ornamentales viene a indicar como una recuperación del paraíso, que debería hacerse por medio de Cristo. Respecto a que hay que ir al torrente y así disfrutar, afirmamos que el torrente se asemeja a nuestro Señor Jesucristo, en quien encontraremos toda la alegría y gozo de la esperanza y en quien encontraremos a nuestro amado de manera divina y espiritual. Así, Cristo es llamado torrente, como lo atestigua el sapientísimo salmista... Y el mismo Señor lo dice por medio de los profetas. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 5, 1. 

7, 38b   Ríos de agua viva

LA SABIDURÍA COMO FUENTE DE GRACIA ESPIRITUAL. Lo mismo que la sabiduría fuente de vida, fuente de gracia espiritual, así también es fuente de las demás virtudes, que dirigen nuestro camino hacia la vida eterna. Por tanto, del alma cultivada -no del alma no cultivada- es de la que procede tal fuente, que riega el paraíso; es decir, todos los frutos de la distintas virtudes, de las cuales las principales son cuatro, que constituyen las divisiones de la sabiduría. Estas cuatro virtudes más importantes ¿no son acaso la prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia?... Así pues, lo mismo que la sabiduría es como una fuente, así también ésta tiene cuatro ríos, que contienen las corrientes de las que fluyen esas virtudes. AMBROSIO, El paraíso, 3, 14.   

7, 39    Todavía no había sido dado el Espíritu

LA PRESENCIA DEL ÚNICO ESPÍRITU. ¿Cuál es el sentido de lo que sigue: "Aun no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado todavía?"...  Antes de contestar a esta pregunta de la manera que me sea posible, hay que averiguar primero (por si tal vez alguien tiene preocupación por ello) cómo es que el Espíritu Santo no estaba todavía en los hombres justos, siendo así que en el Evangelio se dice del Señor recién nacido que le conoció Simeón por el Espíritu Santo, la viuda y la profetisa Ana le conoció también, e igualmente Juan el Bautista, que le bautizó, y Zacarías, lleno del Espíritu Santo, dijo muchas cosas, y María misma recibió el Espíritu Santo para la concepción del Señor. Tenemos, pues, muchas señales del Espíritu Santo antes de la glorificación del Señor por la resurrección de su carne. AGUSTÍN, Tratado sobre el Ev. de Juan, 32, 6. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, p. 362-367
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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Jesús llama a Mateo




9Al marchar Jesús de allí, vio un hombre sentado al telonio, que se llamaba Mateo, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y le siguió.
10Ya en la casa, estando a la mesa, vinieron muchos publicanos y pecadores y se sentaron también con Jesús y sus discípulos. 11Los fariseos, al ver esto, empezaron a decir a sus discípulos: "¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores?". 12Pero él lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. 13Id y aprended que sentido tiene: "Misericordia quiero y no sacrificio"; porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. (Mateo 9, 9-13)

9, 9   Sígueme

SENTADO A LA MESA DE LOS IMPUESTOS. Mas ¿por qué razón no llamó el Señor a Mateo al mismo tiempo que a Pedro y a Juan y a los demás discípulos? Porque, así como se presentó a éstos en el momento en que sabía que los hallaría dóciles a su llamamiento, así también llama a Mateo en el momento en que sabe que le ha de obedecer. Por la misma razón pescó a Pablo después de la resurrección. El que conoce los corazones y sabe los íntimos secretos del alma de cada uno, sabía también el momento en que cada uno le había de obedecer. Por eso no le llamó a Mateo en los comienzos, cuando estaba aún mal dispuesto, sino después de tantos milagros realizados, después de que su fama corría por todas partes y sabía Él que estaba mejor dispuesto para obedecerle.
Digna es también de admirar la filosofía del apóstol, que no oculta su antigua manera de vida y se llama por su propio nombre, cuando los otros evangelistas se lo sustituyen por otro. Mas ¿por qué cuenta de sí Mateo que estaba sentado al mostrador? Para demostrar la virtud del que lo llama, pues no esperó a que abandonara aquel oficio sospechoso, sino que el Señor lo arrebató en medio mismo de aquellos malos negocios. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 30, 1.

9, 11   ¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores?

EL BANQUETE CELESTIAL EN CASA DE MATEO. Según la interpretación alegórica o mística, la casa de Mateo significa su corazón, en el que entró Cristo gracias a su fe; en él sabemos que se sentó verdaderamente a la mesa porque este mismo Mateo mereció ser el redactor de este Evangelio, en el que ofrece el banquete celeste de los prodigios y del poder del Señor, no sólo al Señor y sus discípulos, sino a todos los creyentes que, habiendo sido publicanos y pecadores, llegaron al conocimiento de Cristo y merecieron ser asociados a tan magnífico banquete. Sin duda que también la casa de Mateo puede interpretarse como la Iglesia, que ha sido formada por publicanos y pecadores; en ella el mismo Mateo ofrece el banquete de su fe y de su predicación a todos los creyentes, y en ella el Señor se sienta a la mesa con sus discípulos. CROMACIO DE AQUILEYA, Comentario al Ev. de Mateo, 1, 9, 13.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1a, p. 245-248
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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