Jesús llama a Mateo




9Al marchar Jesús de allí, vio un hombre sentado al telonio, que se llamaba Mateo, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y le siguió.
10Ya en la casa, estando a la mesa, vinieron muchos publicanos y pecadores y se sentaron también con Jesús y sus discípulos. 11Los fariseos, al ver esto, empezaron a decir a sus discípulos: "¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores?". 12Pero él lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. 13Id y aprended que sentido tiene: "Misericordia quiero y no sacrificio"; porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. (Mateo 9, 9-13)

9, 9   Sígueme

SENTADO A LA MESA DE LOS IMPUESTOS. Mas ¿por qué razón no llamó el Señor a Mateo al mismo tiempo que a Pedro y a Juan y a los demás discípulos? Porque, así como se presentó a éstos en el momento en que sabía que los hallaría dóciles a su llamamiento, así también llama a Mateo en el momento en que sabe que le ha de obedecer. Por la misma razón pescó a Pablo después de la resurrección. El que conoce los corazones y sabe los íntimos secretos del alma de cada uno, sabía también el momento en que cada uno le había de obedecer. Por eso no le llamó a Mateo en los comienzos, cuando estaba aún mal dispuesto, sino después de tantos milagros realizados, después de que su fama corría por todas partes y sabía Él que estaba mejor dispuesto para obedecerle.
Digna es también de admirar la filosofía del apóstol, que no oculta su antigua manera de vida y se llama por su propio nombre, cuando los otros evangelistas se lo sustituyen por otro. Mas ¿por qué cuenta de sí Mateo que estaba sentado al mostrador? Para demostrar la virtud del que lo llama, pues no esperó a que abandonara aquel oficio sospechoso, sino que el Señor lo arrebató en medio mismo de aquellos malos negocios. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 30, 1.

9, 11   ¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores?

EL BANQUETE CELESTIAL EN CASA DE MATEO. Según la interpretación alegórica o mística, la casa de Mateo significa su corazón, en el que entró Cristo gracias a su fe; en él sabemos que se sentó verdaderamente a la mesa porque este mismo Mateo mereció ser el redactor de este Evangelio, en el que ofrece el banquete celeste de los prodigios y del poder del Señor, no sólo al Señor y sus discípulos, sino a todos los creyentes que, habiendo sido publicanos y pecadores, llegaron al conocimiento de Cristo y merecieron ser asociados a tan magnífico banquete. Sin duda que también la casa de Mateo puede interpretarse como la Iglesia, que ha sido formada por publicanos y pecadores; en ella el mismo Mateo ofrece el banquete de su fe y de su predicación a todos los creyentes, y en ella el Señor se sienta a la mesa con sus discípulos. CROMACIO DE AQUILEYA, Comentario al Ev. de Mateo, 1, 9, 13.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 1a, p. 245-248
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario