El milagro del agua convertida en vino



5Dijo su madre a los sirvientes: "Haced lo que él os diga". 6Había allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los judíos, cada una con una capacidad de unas dos o tres metretas. 7Jesús les dijo: "Llenad de agua las tinajas". Y las llenaron hasta arriba. 8Entonces les dijo: "Sacadlas ahora y llevadlas al maestresala". Así lo hicieron. 9Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde provenía -aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían- llamó al esposo 10y le dijo: "Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora". 11Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. (Juan 2, 5-11).

2, 5    Haced lo que él os diga

JESÚS HONRA A SU MADRE HACIENDO LO QUE ELLA LE PIDE. ¿Por qué, después de haber dicho: Aún no ha llegado mi hora", cumplió lo que su madre le había pedido? Para demostrar a sus enemigos y a cuantos lo consideraban sometido a la hora y al tiempo que no lo estaba en modo alguno. De haberles estado sometido, ¿cómo habría podido realizar esa obra si aún no había llegado su hora? Quiso, además, honrar a su madre para que no pareciera que se le resistía tajantemente, para que no tomara cuerpo la calumnia de que era incapaz de hacer nada extraordinario y no avergonzarla en presencia de tantas personas, pues ella, de hecho, le había enviado a los siervos. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 22, 1.

2, 6    Seis tinajas de piedra

TINAJAS PARA LA PURIFICACIÓN NO PARA LA DECEPCIÓN. El evangelista no precisó sin motivo eso de "para las purificaciones de los judíos", no fuera a ser que algún incrédulo pensara que se había quedado en su interior alguna hez de vino que, al mezclarlo con el agua vertida en ellas, habría producido alguna especie de vino ligerísimo. Por eso dice "para las purificaciones de los judíos", para precisar que en aquellas tinajas jamás se había guardado vino. Pues como Palestina padece escasez de agua y siendo raros allí los manantiales y fuentes, los judíos tenían tinajas llenas de agua para no verse en la obligación de acudir al río cuando quedaban impuros y para tener a mano el medio de purificarse. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 22, 2.

2, 7    Llenad de agua las tinajas

EL REY SIRVE VINO A SUS INVITADOS. Que Caná te dé gracias por haberle alegrado su banquete. La corona del esposo te ensalzó por enaltecerla. La corona de la esposa formó parte de tu victoria. En su espejo quedan trazadas y explicadas las alegorías, porque en la esposa representaste a tu Iglesia, y en sus invitados estaban presentes los tuyos. En su magnificencia ella representó tu venida. Que la fiesta le dé gracias, porque al multiplicar su vino se revelaron allí seis milagros: las seis tinajas de vino reservadas para el agua en las que ellos invitaron al Rey al verter su vino. EFRÉN DE NISIBI, Himnos sobre la virginidad, 33, 1-2.

2, 8    Llevadlas al maestresala

VINO PARA EL FUTURO DE LA PAREJA. De acuerdo con el deseo de quien dio la orden, el agua se transformó en vino, no sólo saciando la sed de quienes bebían, sino proporcionando además vino en abundancia para el futuro de la pareja. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 1, 2, 6-7.

2, 9    El agua convertida en vino

JESÚS HACE USO DE SU PODER CON UN PROPÓSITO. [Jesús], que no quiso cambiar las piedras, en Caná transformó el agua. EFRÉN DE NISIBI, Himnos sobre la virginidad, 14, 11.

2, 10     Has reservado el vino bueno hasta ahora

JESÚS ESCOGE A LOS TESTIGOS ADECUADOS. Que lo resultante era vino, y vino de la mejor calidad, lo atestiguaron los servidores, el esposo y el maestresala. Que eso sucedió por obra de Cristo, habrían podido testimoniarlo quienes llevaron el agua. Por eso, aunque no se reveló entonces el milagro, no podía permanecer oculto para siempre, siendo tantos y tan fiables los testimonios que habrían podido aducirse para confirmar lo sucedido. Contó con los siervos como testigos de haber convertido el agua en vino. Y al maestresala y al esposo, para dar testimonio de la exquisitez del vino. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Juan, 22, 3.

2, 11    Sus discípulos creyeron en él

EL MLAGRO DEMUESTRA QUE JESÚS ES EL HIJO. Creyeron los discípulos, no que Jesucristo era hijo de la Virgen -eso ya lo sabían-, sino que era el Unigénito del Altísimo, como lo probaba el milagro. También, hermanos, hemos de creer de todo corazón que, el mismo del que confesamos ser Hijo del hombre, es el Hijo de Dios. Hemos de creer que Él participa de nuestra naturaleza, y que tiene la misma sustancia del Padre; puesto que asistió a las bodas como hombre, y como Dios convirtió el agua en vino. Para que nuestro Señor, propicio por los méritos de esta fe, se digne saciar también nuestra sed con el vino de su gracia que no embriaga. MÁXIMO DE TURÍN, Sermones, 23.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 160-165
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

CONTINUAR LEYENDO....