Terquedad de los dirigentes judíos a pesar de los milagros



22Se celebraba por aquel tiempo en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. 23Paseaba Jesús por el Templo, en el pórtico de Salomón. 24Entonces le rodearon los judíos y comenzaron a decirle: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo claramente". 25Les respondió Jesús: "Os lo he dicho y no lo creéis; las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí. 26Pero vosotros no creéis porque no sois mis ovejas. 27Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y me siguen. 28Yo les doy vida eterna; no precerán jamás y nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos; y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. 30Yo y el Padre somos uno. (Juan 10, 22-30)

10, 22    La fiesta de la Dedicación

JUDAS MACABEO ESTABLECIÓ LA DEDICACIÓN. La primera Dedicación de este templo la hizo Salomón en otoño, la segunda Zorobabel y el sacerdote Jesús en primavera, la tercera la hizo Judas Macabeo en invierno, cuando se lee que se produjo esta especial determinación de renovar cada año la memoria de esta dedicación con solemnes oficios. BEDA, Exposición sobre el Ev. de Juan, 10, 22.

10, 23    Era invierno

EL INVIERNO ANTES DE LA PASIÓN DE CRISTO. Era una fiesta importante y oficial, ya que celebraban con gran fervor el día en el que el templo fue construido, una vez que hubieron regresado de la cautividad de Persia. Cristo estaba presente en esta fiesta. Últimamente visitaba con frecuencia Judea, ya que su muerte estaba próxima. JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre el Ev. de Juan, 61, 5.

10, 24-26    Si tú eres el Cristo, dínoslo

JESÚS PREFERÍA LOS HECHOS A LAS PALABRAS. Como evitaba hablar de sí mismo y quería demostrar, más con obras que con palabras, que era el Mesías, le dicen en una ocasión los judíos: "Si tú eres el Mesías, dínoslo". ORÍGENES, Contra Celso, 1, 48.

10, 27    Mis ovejas escuchan mi voz

LA VOZ DEL PASTOR. ¿Cuál es la voz del Pastor? "Que se predique en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalén". Esta es la voz del Pastor. Debes reconocerla tú mismo y segirle, si quieres ser una de sus ovejas. AGUSTÍN, Sermones, 46, 32.

10, 28    Yo les doy vida eterna

LOS PASTOS DE LA VIDA ETERNA. Recordaréis que antes había dicho: "Y entraran, y saldrán y hallarán pastos"... Buen pastor es la vida eterna, donde la hierba no se seca, sino que siempre está toda verde y lozana... Vosotros sólo maquináis caluminas, porque sólo pensáis en la vida presente. "Y no perecerán eternamente", como si quisiera decirles: Vosotros preceréis eternamente porque no sois de mis ovejas. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 48, 5-6.

10, 29    Mi Padre, que me las dio

ÉL NOS RECIBIÓ EN SU NACIMIENTO. Ésta es la voz de quien es consciente de su poder, la confesión de la libertad de un poder inalterable, porque nadie puede arrancar las ovejas de su mano. Pero aunque ÉL posee la naturaleza de Dios, para dar a conocer que su naturaleza ha nacido de Dios, añadió: "Lo que el Padre me ha dado es mayor que todo". No oculta que ha nacido del Padre, pues lo que ha recibido del Padre es mayor que todo. Y el que ha recibido, posee lo que ha recibido por el hecho de nacer, no después; y, con todo, viene de otro, porque lo recibe. HILARIO DE POITIERS, Sobre la Trinidad, 7, 22.

10, 30    Yo y el Padre somos uno

UNO CON EL PADRE. Esta frase no puede ser [verdad] de ningún hombre: "Yo y el Padre somos una sola cosa"; Cristo es el único que pronunció esta palabra por la conciencia de su divinidad. NOVACIANO, La Trinidad, 13, 69.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 470-475
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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Acuerdo total entre el Padre y el Hijo



19Respondió Jesús y les dijo: "En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; pues lo que Él hace, eso lo hace del mismo modo el Hijo. 20Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace, y le mostrará obras mayores que éstas para que vosotros os maravilléis. 21Pues así como el Padre  resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida a quienes quiere. (Juan 5, 19-21)

5, 19    El Hijo no puede hacer nada por sí mismo

INCAPAZ DE ACTUAR EN CONTRA DEL PADRE. ¿Por qué no afirmó que no hace nada contrario, sino que dijo"no puede"? Para demostrar aquí que la igualdad es perfecta y completa. Esta frase no descubre su debilidad, sino que testifica su gran poder. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de de Juan, 38, 4.

5, 20    El Padre ama al Hijo

EN LAS OBRAS DEL HIJO SE HALLAN REPRESENTADAS LAS DEL PADRE. El Padre muestra, de nuevo, al Hijo lo que hace, no como si se lo hiciese ver pintado en un cuadro, o como si se lo enseñase a un ignorante, pues Jesús, en cuanto es Dios, lo sabe todo. El Padre se lo muestra expresándose totalmente a sí mismo en la naturaleza del Hijo y mostrando en sí mismo todo lo que propiamente está en su Hijo, de modo que [el Hijo] conoce al Padre desde lo que Él es y se muestra, y conoce también la grandeza de su naturaleza. De ahí que Cristo diga: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo". En cada uno de los dos está el conocimiento del otro, no por aprendizaje, sino por naturaleza. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 6.

5, 21    El Hijo da vida a quienes quiere

SÓLO DIOS PUEDE RESUCITAR A LOS MUERTOS. Observa cómo, con estas palabras, se demuestra la igualdad. Quién actúa de igual manera al resucitar a los muertos, ¿cómo puede ser inferior a algo? ¿O cómo puede tener una sustancia diferente de la del Padre quien resplandece con los mismos atributos? El poder de dar la vida es propio de la sustancia divina que es igual en el Padre y en el Hijo. Además, no es que el Padre dé la vida por su cuenta y lo mismo haga el Hijo. Y por supuesto que el Padre tiene en su naturaleza el poder para dar la vida, como también la tiene el Hijo, por eso atribuye a los dos la potestad de resucitar a los muertos, como si cada uno la tuviese separadamente. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 6. 



La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 274-278
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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resurreción y juicio



25En verdad, en verdad os digo que llega la hora, y es ésta, en la que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán, 26pues como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. 27Y le dio potestad de juzgar, ya que es el Hijo del Hombre. 28No os maravilléis de esto, porque viene la hora en la que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29y los que hicieron el bien saldrán para la resurrección de la vida; y los que practicaron el mal, para la resurrección del juicio. (Juan 5, 25-29)

5, 25    Llega la hora, y es ésta

LA HORA ESTÁ CERCA. "Viene la hora". Y para que no sospeches que se trata de mucho tiempo, añade: "Y es ésta"... Lo mismo que sucederá en la resurrección -viene a decir-, así sucederá también entonces. Resucitaremos, pues, una vez que hayamos oído la voz que ordena. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Evangelio de Juan, 39, 2.

5, 26    El Padre tiene vida en sí mismo

VIDA "EN SÍ MISMO". ¿Por qué añadió: "En sí mismo"? ¿No era suficiente decir: "Como el Padre posee la vida, así le dio al Hijo el que poseyera la vida" Sin embargo, añadió: "En sí mismo". El secreto está encerrado aquí en estas palabras. Hay que llamar para que nos abra. ¿Por qué has añadido "en sí mismo"? ¿Acaso el apóstol Pablo, a quien tú habías dado la vida, no tenía la vida? Si, la tenía. Por lo que se refiere a los hombres que están muertos y resucitan y, creyendo en tu palabra, pasan de la muerte a la vida, una vez que han hecho el tránsito, ¿no tendrán la vida en ti mismo? La tendrán pues yo mismo he dicho también hace poco: "El que oye mi palabra y cree en aquel que me envió, tiene la vida eterna". Luego quienes creen en ti tienen la vida, y, sin embargo, no dijiste que la tienen en sí mismos. Mas cuando hablas del Padre dices: "Como el Padre tiene la vida en sí mismo"; y lo mismo cuando te refieres a ti: "Así le dio al Hijo el que tuviera la vida también en sí mismo". Le ha dado al Hijo tener la vida como Él la tiene. ¿Cómo la tiene el Padre? "En sí mismo". ¿Cómo le ha dado al Hijo tenerla? "En sí mismo". ¿Cómo la tiene Pablo? No en sí mismo, sino en Cristo. ¿Cómo la tienes tú, que eres creyente? No en ti mismo, sino en Cristo. Veamos si es esto lo que dice el Apóstol: "¿Soy yo el que vivo? No, yo no soy, sino Cristo es el que vive en mí". AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 22, 9.

5, 27    Le dio la potestad de juzgar

ÉL JUZGARÁ, DEL MISMO MODO QUE FUE JUZGADO. El juez aquí será el Hijo del hombre. La forma que fue juzgada juzgará aquí. Oíd y entended; ya un profeta había dicho esto: "Alzarán los ojos a aquel a quien traspasaron". Verán, pues, la forma misma que traspasaron con una lanza; se sentará como juez quien estuvo bajo el juez; condenará a los verdaderos culpables quien fue culpado injustamente. Él mismo será quien venga [a juzgar], y vendrá en aquella forma [de hombre]. AGUSTÍN, Sermones, 127, 10.

5, 28    No os maravilléis de esto

LA APARIENCIA EXTERNA DE JESÚS PUEDE CAUSAR ESCEPTICISMO. Cuando se percató de que un discurso tan elevado estaba muy por encima de su naturaleza visible, añadió: "No os extrañéis de esto"... Tomando en consideración esta naturaleza visible, les dice: "No dudéis de lo que os he dicho, es decir, acerca de la hora que está al llegar, cuando todos los que estén en sus sepulcros oirán su voz y saldrán fuera. Serán separados y cada cual será retribuido según sus méritos. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 5, 28-29.

5, 29    La resurrección de la vida y... la resurrección del juicio

IMAGINAOS EL JUICIO FINAL. Haz memoria del úlimo día...: la angustia, el sufrimiento, la hora de la muerte, la inminente sentencia de Dios, los ángeles que se apresuran y el alma terriblemente perturbada por todo ello, amargamente atormentada por la conciencia de pecado y que se vuelve desgraciadamente a las cosas del mundo, y a la inevitable necesidad de ese largo exilio. Intenta imaginarte, te lo ruego, el fin de la vida en el universo, cuando el Hijo de Dios venga en su gloria, acompañado de sus ángeles...; cuando venga ajuzgar a vivos y muertos y a dar a cada uno conforme lo que haya hecho. BASILEO DE CESAREA, Cartas, 46, 5.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 283-287
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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