Acuerdo total entre el Padre y el Hijo



19Respondió Jesús y les dijo: "En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; pues lo que Él hace, eso lo hace del mismo modo el Hijo. 20Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace, y le mostrará obras mayores que éstas para que vosotros os maravilléis. 21Pues así como el Padre  resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida a quienes quiere. (Juan 5, 19-21)

5, 19    El Hijo no puede hacer nada por sí mismo

INCAPAZ DE ACTUAR EN CONTRA DEL PADRE. ¿Por qué no afirmó que no hace nada contrario, sino que dijo"no puede"? Para demostrar aquí que la igualdad es perfecta y completa. Esta frase no descubre su debilidad, sino que testifica su gran poder. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de de Juan, 38, 4.

5, 20    El Padre ama al Hijo

EN LAS OBRAS DEL HIJO SE HALLAN REPRESENTADAS LAS DEL PADRE. El Padre muestra, de nuevo, al Hijo lo que hace, no como si se lo hiciese ver pintado en un cuadro, o como si se lo enseñase a un ignorante, pues Jesús, en cuanto es Dios, lo sabe todo. El Padre se lo muestra expresándose totalmente a sí mismo en la naturaleza del Hijo y mostrando en sí mismo todo lo que propiamente está en su Hijo, de modo que [el Hijo] conoce al Padre desde lo que Él es y se muestra, y conoce también la grandeza de su naturaleza. De ahí que Cristo diga: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo". En cada uno de los dos está el conocimiento del otro, no por aprendizaje, sino por naturaleza. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 6.

5, 21    El Hijo da vida a quienes quiere

SÓLO DIOS PUEDE RESUCITAR A LOS MUERTOS. Observa cómo, con estas palabras, se demuestra la igualdad. Quién actúa de igual manera al resucitar a los muertos, ¿cómo puede ser inferior a algo? ¿O cómo puede tener una sustancia diferente de la del Padre quien resplandece con los mismos atributos? El poder de dar la vida es propio de la sustancia divina que es igual en el Padre y en el Hijo. Además, no es que el Padre dé la vida por su cuenta y lo mismo haga el Hijo. Y por supuesto que el Padre tiene en su naturaleza el poder para dar la vida, como también la tiene el Hijo, por eso atribuye a los dos la potestad de resucitar a los muertos, como si cada uno la tuviese separadamente. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 6. 



La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 274-278
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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