resurreción y juicio



25En verdad, en verdad os digo que llega la hora, y es ésta, en la que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán, 26pues como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. 27Y le dio potestad de juzgar, ya que es el Hijo del Hombre. 28No os maravilléis de esto, porque viene la hora en la que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29y los que hicieron el bien saldrán para la resurrección de la vida; y los que practicaron el mal, para la resurrección del juicio. (Juan 5, 25-29)

5, 25    Llega la hora, y es ésta

LA HORA ESTÁ CERCA. "Viene la hora". Y para que no sospeches que se trata de mucho tiempo, añade: "Y es ésta"... Lo mismo que sucederá en la resurrección -viene a decir-, así sucederá también entonces. Resucitaremos, pues, una vez que hayamos oído la voz que ordena. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Evangelio de Juan, 39, 2.

5, 26    El Padre tiene vida en sí mismo

VIDA "EN SÍ MISMO". ¿Por qué añadió: "En sí mismo"? ¿No era suficiente decir: "Como el Padre posee la vida, así le dio al Hijo el que poseyera la vida" Sin embargo, añadió: "En sí mismo". El secreto está encerrado aquí en estas palabras. Hay que llamar para que nos abra. ¿Por qué has añadido "en sí mismo"? ¿Acaso el apóstol Pablo, a quien tú habías dado la vida, no tenía la vida? Si, la tenía. Por lo que se refiere a los hombres que están muertos y resucitan y, creyendo en tu palabra, pasan de la muerte a la vida, una vez que han hecho el tránsito, ¿no tendrán la vida en ti mismo? La tendrán pues yo mismo he dicho también hace poco: "El que oye mi palabra y cree en aquel que me envió, tiene la vida eterna". Luego quienes creen en ti tienen la vida, y, sin embargo, no dijiste que la tienen en sí mismos. Mas cuando hablas del Padre dices: "Como el Padre tiene la vida en sí mismo"; y lo mismo cuando te refieres a ti: "Así le dio al Hijo el que tuviera la vida también en sí mismo". Le ha dado al Hijo tener la vida como Él la tiene. ¿Cómo la tiene el Padre? "En sí mismo". ¿Cómo le ha dado al Hijo tenerla? "En sí mismo". ¿Cómo la tiene Pablo? No en sí mismo, sino en Cristo. ¿Cómo la tienes tú, que eres creyente? No en ti mismo, sino en Cristo. Veamos si es esto lo que dice el Apóstol: "¿Soy yo el que vivo? No, yo no soy, sino Cristo es el que vive en mí". AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 22, 9.

5, 27    Le dio la potestad de juzgar

ÉL JUZGARÁ, DEL MISMO MODO QUE FUE JUZGADO. El juez aquí será el Hijo del hombre. La forma que fue juzgada juzgará aquí. Oíd y entended; ya un profeta había dicho esto: "Alzarán los ojos a aquel a quien traspasaron". Verán, pues, la forma misma que traspasaron con una lanza; se sentará como juez quien estuvo bajo el juez; condenará a los verdaderos culpables quien fue culpado injustamente. Él mismo será quien venga [a juzgar], y vendrá en aquella forma [de hombre]. AGUSTÍN, Sermones, 127, 10.

5, 28    No os maravilléis de esto

LA APARIENCIA EXTERNA DE JESÚS PUEDE CAUSAR ESCEPTICISMO. Cuando se percató de que un discurso tan elevado estaba muy por encima de su naturaleza visible, añadió: "No os extrañéis de esto"... Tomando en consideración esta naturaleza visible, les dice: "No dudéis de lo que os he dicho, es decir, acerca de la hora que está al llegar, cuando todos los que estén en sus sepulcros oirán su voz y saldrán fuera. Serán separados y cada cual será retribuido según sus méritos. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario al Ev. de Juan, 2, 5, 28-29.

5, 29    La resurrección de la vida y... la resurrección del juicio

IMAGINAOS EL JUICIO FINAL. Haz memoria del úlimo día...: la angustia, el sufrimiento, la hora de la muerte, la inminente sentencia de Dios, los ángeles que se apresuran y el alma terriblemente perturbada por todo ello, amargamente atormentada por la conciencia de pecado y que se vuelve desgraciadamente a las cosas del mundo, y a la inevitable necesidad de ese largo exilio. Intenta imaginarte, te lo ruego, el fin de la vida en el universo, cuando el Hijo de Dios venga en su gloria, acompañado de sus ángeles...; cuando venga ajuzgar a vivos y muertos y a dar a cada uno conforme lo que haya hecho. BASILEO DE CESAREA, Cartas, 46, 5.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 283-287
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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