Purificación del Templo



12Después de esto bajó a Cafarnaún con su madre, sus hermanas y sus discípulos; y se quedaron allí unos días.
13Pronto iba a ser la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalen. 14Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. 15Con unas cuerdas hizo un látigo y arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. 16Y les dijo a los que vendían palomas: "Quitad esto de aquí: no hagáis de la casa de mi Padre un mercado". 17Recordaron los discípulos que está escrito: "El celo de tu casa me consume". 18Entonces los judíos replicaron: "¿Qué signos nos das para hacer esto?". 19Jesús respondió: "Destruid este Templo y en tres días lo levantaré". 20Los judíos contestaron: "¿En cuarenta y seis años ha sido construido este Templo, y tú lo vas a levantar en tres días?". 21Pero él se refería al Templo de su cuerpo. 22Cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había pronunciado Jesús.
23Mientras estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver los signos que hacía. 24Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, 25y no necesitaba que nadie le diera testimonio acerca de hombre alguno, porque conocía el interior de cada hombre. (Juan 2, 12-25)

2, 12    Bajó a Cafarnaún

¿POR QUÉ LOS HERMANOS NO FUERON INVITADOS A LA BODA? Debemos preguntarnos por qué no fueron invitados a la boda también sus hermanos (pues no se dice que ninguno estuviera presente); en cambio, después bajaron con él a Cafarnaún, juntamente con su Madre y los discípulos. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 10, 39.

LOS HERMANOS SON PARIENTES DE MARÍA. Se inquietan algunos porque en el principio de esta lectura del evangelio se dice que, al bajar el Señor a Cafarnaún, lo siguieron no sólo su madre y sus discípulos, sino además sus hermanos. Y no han faltado herejes que pensaban que José, el esposo de la Santísima Virgen María, engendró de otra esposa a los que la Escritura llama hermanos del Señor. Con mayor perfidia piensan otros que él los engendró de la misma María después del nacimiento de Señor. Pero nosotros, hermanos muy queridos, sin escrúpulo de otra cuestión, debemos saber y confesar que no sólo la Santísima Madre de Dios, sino el que fue testigo y custodio de su castidad, el santísimo José, se mantuvo siempre inmune de cualquier acto conyugal. Y los que se dicen hermanos o hermanas del Salvador, según el modo que usa la Escritura, no son hijos sino parientes suyos. Es como Abrahán habla a Lot: "Por favor, no haya discordia entre tú y yo, entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos". Y labán a Jacob: "¿Acaso por ser pariente mío me vas a servir de balde?". Y ciertamente hay constancia de que Lot era hijo de Arán, hermano de Abrahán. Y Jacob, hijo de Rebeca, hermana de Labán. Pero se les llama hermanos por razón de parentesco. Por esta regla que, como he dicho, es muy frecuente en la Sagrada Escritura, hay que entender que los parientes de María o de José se les llama hermanos del Señor. BEDA, Homilías sobre los Evangelios, 2, 1.

2, 13    Jesús subió a Jerusalén

PASCUA DE LOS JUDÍOS. Al examinar la precisión característica del muy sabio Juan, he buscado, en la medida de mis fuerzas, qué valor tiene para el evangelista la expresión añadida "de los judíos". Ciertamente la pascua no es fiesta religiosa de ningún otro pueblo, y por ello hubiera bastado con decir: "estaba próxima la pascua". Quizá, como se trata de una pascua humana, es decir, propia de los que no la celebran conforme a la intención de la Escritura, el evangelista ha contrapuesto la pascua divina, la verdadera, la celebrada en espíritu y verdad por quienes adoran a Dios "en espíritu y en verdad", a la "pascua" de los judíos. ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 10, 67-68.

2, 14-15    Tiró las monedas de los cambistas

LA CASA DEL PADRE DEL SALVADOR. Así pues, entró en el templo -aquel templo que también es llamado casa del Padre de Salvador-, [entró] en aquella que es llamada Iglesia o predicación de la doctrina eclesiástica y salvadora, [donde había] algunos que habían convertido la casa del Padre en una casa de comercio. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 10, 133. 

2, 16    No hagáis de la casa de mi Padre un mercado

NUESTRAS ALMAS SON EL TEMPLO DE CRISTO. Cristo se consume sobre todo por el celo de la casa de Dios que hay en cada uno de nosotros y no quiere que se convierta en un comercio, ni que la casa de oración se convierta en una cueva de ladrones, puesto que es Hijo de un Dios celoso... Dios no quiere que nada extraño a su voluntad se mezcle en el alma de los hombres en general y, en particular, de quienes intentan acoger la realidad de la divina fe. ORÍGENES, Comentarios al Ev. de Juan, 10, 221. 

2, 17    El celo de tu casa me consume

NO SE PUEDE SER INDIFERENTE EN LA CASA DE DIOS. ¿Quién se consume por el celo de la casa de Dios? Aquel que pone empeño en que se corrija todo lo censurable que en ella se observa, desea que desaparezca y no descansa, y, si no lo logra, lo soporta y gime... ¡Que cada uno de los cristianos le consuma el celo de la casa de Dios, de la que son miembros!... Si, pues, tus afanes son que no haya desorden alguno en tu casa, ¿toleras tú, en cuanto esté de tu parte, los desórdenes que tal vez presencies en la casa de Dios, donde se te ofrece la salud y el descanso sin fin?... ¿Es tu amigo? Amonéstalo con dulzura. ¿Es tu esposa o esposo? Amonéstalos también... Haz lo que puedas, según la conducta de tu persona. AGUSTÍN, Tratados sobre el Ev. de Juan, 10, 9. 

2, 22    Cuando resucitó de entre los muertos

EL HIJO, AL SER DIOS, RESUCITÓ SU PROPIO CUERPO. El Padre no se despojó de la carne, sino el Verbo, como leemos: "Se hizo carne". Veis, por lo tanto, cómo los arrianos, al separar al Hijo del Padre, corren el riesgo de afirmar que el Padre ha soportado la pasión. Para nosotros es muy fácil afirmar que es obra del Hijo, pues Él mismo resucitó su cuerpo, como dijo: "Destruid este templo y en tres días lo levantaré". Y Él mismo nos ha vivificado con su cuerpo. En efecto, como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así tamnién el Hijo da vida a los que quiere"... Por tanto, Él mismo indica que es Dios, pues realizó la obra de nuestra resurrección. AMBROSIO, Sobre la fe, 3, 2, 13-14. 

2, 24    Jesús no se fiaba de ellos

LOS ADMINISTRADORES DE LOS MISTERIOS DEBERÍAN DE IMITAR LA CAUTELA DE JESÚS. Cristo no se fía todavía de los principiantes y demuestra que hay que consolidar un amor mayor y más sincero para con Dios, pues no se consigue de repente en quien desea tenerlo, sino que hay que reforzarlo con el entusiasmo en el bien, con diligencia y con el paso del tiempo. Los ministros de los misterios del Salvador tienen que prepararse a no admitir prematuramente a nadie dentro de los velos sagrados, a no permitir que los neófitos bautizados con premura se acerquen a las mesas sagradas y que acepten demasiado deprisa la fe de Cristo, Señor del universo. A este respecto nos ofreció un ejemplo y nos enseñó que recibe a quien se acerca a la iniciación, pero no se fía todavía de ellos, para dar a entender que los neófitos deben permanecer entre los catecúme-nos bastante tiempo, de manera que después puedan llegar a ser fieles. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Juan, 2,1. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a, pp. 165-174
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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