El pastor y el asalariado




7Entonces volvió a decir Jesús: "En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les escucharon. 9Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos. 10El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. 12El asalariado, el que no es pastor y al que no le pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye -y el lobo las arrebata y las dispersa-, 13porque es asalariado y no le importan las ovejas". (Juan 10, 7-13)

10, 8    Cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores

LOS QUE SON AJENOS AL EVANGELIO NO PUEDEN PROCLAMARLO. Son ladrones los que enseñan sacando expresiones de la Escritura con un alma enferma y deshonesta. De ellos está escrito: "Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones". Esa gente utiliza el Evangelio sin que tenga que ver nada con su fe o su vida. Se sirven de las buenas noticias de la Palabra de una manera en que no fueron pensadas. Tal persona, pues, es un ladrón y se dirá de él: "¿Cómo es que predicas que no se debe robar y robas?". ORÍGENES, Fragmentos sobre Jeremías, 21. 

10, 11    Yo soy el buen pastor

LA OVEJA PERDIDA REGRESA A LA VIDA. ¿Es acaso pequeño, porque... vino a la oveja errante el buen Pastor, el que dio su vida por sus ovejas, el que vino sobre los montes y las colinas, sobre las que ofrecías sacrificio, y encontró a la oveja perdida, y después de haberla hallado la cargó sobre sus hombros, sobre los que también cargó el madero, y tomándola la llevó a la vida de arriba, y la contó entre las que habían permanecido [en el redil]? GREGORIO NACIANCENO, Discurso sobre la santa Pascua, 45, 26. 

10, 12a    El asalariado abandona a las ovejas

EL ASALARIADO SE ALEGRA DE SU PRIVILEGIADO PUESTO. Hay algunos que, por amar sus bienes más que a la ovejas, con razón pierden el nombre de pastor... No se llama pastor si no mercenario, a quien apacienta las ovejas del Señor no por amor íntimo, sino por las ganancias temporales. En efecto, es mercenario quien ocupa, el puesto de pastor, pero no busca las ganancias de las almas; quien codicia las comodidades de la tierra, goza del honor de la prelatura, se apacienta con las ganancias temporales y se alegra de la reverencia que le tributan los hombres. GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 1, 14, 1-2. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 4a; pp. 456-461
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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