La promesa del Espíritu Santo




1Escribí el primer libro, querido Teófilo, sobre todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar 2hasta el día en que , después de haber dado instrucciones por el Espíritu Santo a los apóstoles que él había elegido, fue elevado al cielo. 3También después de su Pasión, él se presentó vivo ante ellos con muchas pruebas: se les apareció durante cuarenta días y les habló de lo referente al reino de Dios. 4Mientras estaba a la mesa con ellos les mandó no ausentarse de Jerusalén, sino esperar la promesa del Padre: "La que oísteis de mis labios: 5que Juan bautizó con agua; vosotros, en cambio, seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días". (Hechos 1, 1-5)

1, 3    Se les apareció durante cuarenta días

EL ACTO DE COMER, UNA EVIDENCIA DE SU HUMANIDAD. Ya había confirmado el Señor durante cuarenta días con espléndidos milagros la fe de los que estaban observando, y los envía para que sean sus testigos en todo el mundo, recorriendo todos los caminos. El portento de los sucesos no podía ocultar a Dios. ¿Podía haber argumento más cierto de que había resucitado que el comer con ellos? Por eso el cuerpo humano es la prueba de que está vivo. Para tomar posesión del cielo se dirige al monte de los Olivos, que por su fruto sagrado es lugar de luz y de paz. Quiere retornar al lugar donde el perfume divino avalora al hombre por los destellos de la frente que ha sido ungida. Cuando el crisma cristiano lava por dentro a los que han sido ungidos en la frente, asciende al cielo para volver victorioso, y conserva la naturaleza humana que tomó. ARATOR, Historia apostólica, 1.

1, 4    Esperar la promesa del Padre

UN EJÉRCITO ARMADO. "Les mandó no ausentarse de Jerusalén". ¿Por qué? Lo mismo que nadie permite salir a unos soldados contra una muchedumbre, si no están armados, ni tampoco [permite] salir a los caballos a la línea de ataque, antes que el auriga los monte, así tampoco les permitió [Cristo] presentarse en el combate antes de la venida del Espíritu, para que no fueran fácilmente sometidos y conquistados por las multitudes. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías a los Hechos de los Apóstoles, 1, 4.

1, 5    Seréis bautizados en el Espíritu Santo

GRACIA PENETRANTE. No era una gracia parcial, sino de plenos poderes. Igual que el que se sumerge en el agua y se bautiza, queda rodeado de agua por todas partes, así también fueron bautizados por el Espíritu completamente. Con la diferencia  de que el agua se difunde por fuera, mientras que el Espíritu bautiza hasta el fondo del alma sin dejar ni un solo rincón. ¿Y de qué te admiras? Acepta el ejemplo de una cosa material, pequeño e insignificante, pero útil para los más sencillos. Si al penetrar interiormente a través del espesor del hierro, el fuego transforma todo en fuego, y lo que estab frío se pone incandescente, y lo negro se torna brillante; si el fuego que es algo corpóreo obra así penetrando en la materia del hierro sin ninguna traba, ¿por qué te extrañas de que el Espíritu Santo se meta en lo más íntimo del alma? CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis, 17, 14.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 5; pp. 36-41
Obra preparada por 
Francis Martin
Editor general
Thomas C. Oden
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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