Cuarto, quinto y sexto ejemplos: juramento, venganza y amor



33"También habéis oído que se dijo a los antiguos: 'No jurarás en vano, sino que cumplirás los mandamientos que hayas hecho al Señor'. 34Pero yo os digo: no juréis de ningún modo; ni por el cielo, porque es el "trono de Dios"; 35ni por la tierra, porque "es el estrado de sus pies"; ni por Jerusalén, porque es la "ciudad del Gran Rey". 36Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes volver blanco o negro ni un solo cabello. 37Que vuestro modo de hablar sea: "Si, si"; "no, no". Lo que exceda de esto viene del Maligno.
38Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente". 39Pero yo os digo: no repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. 40Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto. 41A quien te fuerce a andar una milla, vete con él dos. 42A quien te pida, dale; y no rehúyas al que quiera de ti algo prestado.
43"Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. 44Pero yo os digo:  amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen eso también los publicanos? 47Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso también los paganos? 48Por eso, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto". (MATEO 5, 33-48)


5, 33    No juararás en vano

LA FE NO NECESITA JURAMENTO. La ley había establecido un castigo para el que juraba en vano, con el fin de que el respeto al juramento pusiese freno a la intención de engañar, y al mismo tiempo para que el pueblo, rudo y desvergonzado, nombrase con frecuencia el nombre de Dios en su manera habitual de hacer juramentos. Pero la fe elimina la costumbre frecuente de jurar. Establece la actividad de nuestra vida en la verdad y, rechazando la inclinación a mentir, prescribe la lealtad tanto en el hablar como en el escuchar... Por tanto, los que viven en la sencillez de la fe no necesitan hacer uso del juramento. Con tales personas lo que es, siempre es, y lo que no es, no es, pues todas sus palabras y sus acciones permanecen en la verdad. HILARIO DE POITIERS, Sobre el Ev. de Mateo, 4, 23.

5, 37    Vuestro modo de hablar

BASTA UN SIMPLE SI O NO. Tampoco aquí está permitido jurar por nuestra cabeza por admiración al hombre, pues en este caso también habría que adorar al mismo hombre. No, aquí refiere también la gloria de Dios y nos hace ver que no somos los dueños de nosotros mismos, y por eso, tampoco de jurar por los cabellos de nuestra cabeza. Y lo mismo que no existe nadie que entregue a otro su propio hijo, así tampoco nos va a entregar Dios su propia obra. Porque si, tu cabeza la tienes tú; pero es propiedad de otro. Y tan lejos estás de ser dueño de ella, que no puedes hacer en ella la más mínima cosa. Porque si el Señor dijo que no eres capaz de producir un cabello, mucho menos de cambiar una cualidad suya...
¿Qué es, pues, lo que excede del si y del no? El juramento, no el perjurio. Éste, en efecto, todo el mundo conviene y a nadie hace falta enseñarle que viene del maligno. Por otra parte no sólo excede del si o del no, sino que le es contrario. Lo que excede es lo que se pone de más y por redundancia, como es el juramento.
¿Cómo, pues, procedía del maligno? -me dirás-. Y si de él procedía, ¿cómo es que lo mandaba la ley? Lo mismo podías preguntar sobre el repudio de la mujer: ¿Cómo es que ahora se considera adulterio lo que antes estaba permitido? ¿Qué cabe responder a eso? Pues que lo que entonces Dios mandó a los hombres respondía a la debilidad de los mismos que recibían sus leyes. También era indigno -y muy indigno- de Dios que se le diera culto con grasa de animales, como es indigno de un filósofo el balbucir. Así pues, repudiar a la mujer se reputa ahora adulterio; ahora se tiene por cosa del maligno el juramento, pero es porque se nos exige mayor virtud. Mas si de suyo hubieran procedido del maligno aquellas leyes, no hubieran producido este buen resultado. Porque, a la verdad, si la antigua ley no le hubiera precedido, no se hubiera aceptado con tanta facilidad la nueva.
No busques, pues, la virtud de unas leyes en el momento en que ha pasado ya su utilidad. Búscala cuando el tiempo las exigía. O más bien, si te empeñas también ahora. Porque también ahora se ve la virtud de ellas, y por el hecho señaladamente de ser ahora atacadas. Justamente su mayor elogio es que ahora parezcan imperfectas, pues, si ellas no nos hubieran criado muy bien a su pecho y nos hubieran preparado para recibir otras más altas, no nos parecerían ahora tales.
Es como pecho de la madre, que, una vez totalmente cumplida su función, cuando ya ha dispuesto al niño para más fuerte alimento, aparece inútil, y los mismos padres, que primero lo tenían por tan necesario para el niño, ahora lo apartan de él con mil burlas. Y muchos hay que no los apartan solo con palabras, sino que lo untan con materias amargas. Así, si no bastan las palabras para quitarle al niño las ganas de volver al pecho, se las quita la experiencia misma. De este modo también Cristo, al decir que lo que excede del si o del no procede del maligno, no quiso afirmar que la antigua ley provenga del diablo, sino que trata de arrancar a todo trance a sus oyentes de la antigua bajeza. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 17, 5-6 

5, 38    Ojo por ojo

NO DEVOLVER MAL POR MAL. Una ley que prescribe "ojo por ojo, diente por diente", tiene este fundamento: cada uno perdonará a otro en la medida que teme por sus propios miembros. Y con ello, nadie se considera malo. Pero ¡ay del mundo por los escándalos! Mientras vivamos en este mundo donde el diablo tiene su gobierno es necesario que existan los maledicientes, los que golpean y los que persiguen. Si nosotros empezamos, según el mandato de la ley, a devolver mal por mal a todos, nosotros nos volveríamos malos, el fundamento de la ley sería disuelto y ¿cuál sería el resultado? Que mientras la ley quiere hacer buenos a los malos, los buenos se vuelven malos. Si por el contrario, siguiendo el mandamiento de Cristo, nosotros resistimos al mal, entonces, aunque los malos se dañen, los buenos permanecerán buenos. Así, por el mandamiento de Cristo, el mandamiento de la ley se cumple. Quien cumple el mandamiento de la ley no puede al mismo tiempo cumplir el de Cristo. Pero quien cumple el mandamiento de Cristo al mismo tiempo cumple el de la ley. ANÓNIMO, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 12. 

5, 39     Preséntale también la otra

OFRECER LA OTRA MEJILLA. Jesús no habla sólo del sufrimiento cuando añade lo de poner la otra mejilla. Pues va en contra de la naturaleza ser soberbio y golpear a otro. En consecuencia, el que está preparado para precipitarse para la defensa sobre la fe de su interior no se resistirá al malicioso. El significado espiritual es el siguiente: al que le golpea en la mejilla derecha, esto es, las doctrinas racionales, el creyente le ofrecerá también las éticas, avergonzándole y haciéndole cesar en su acusación, y el progreso de las cosas divinas escandalizará a los que no consideran la palabra. ORÍGENES, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 108.

EL OLVIDO DE LAS INJURIAS SERÁ PRUEBA EN EL JUICIO FUTURO. El Señor pretende que la enseñanza de nuestra fe esté orientada hacia la eternidad, probada por los hechos mismos, de manera que la misma paciencia en olvidar las injurias conlleve en sí misma la prueba en el juicio futuro. La ley mantenía a Israel infiel en el temor y reprimía la inclinación a la ofensa con el contrapeso de otra ofensa. En cambio la fe no permite que el resentimiento por una ofensa sea tan grande como el de solicitar la venganza... En efecto, en el juicio de Dios hay consuelo mayor para aquellos que sufren la ofensa y un castigo más severo para quienes la cometen. Así los Evangelios no sólo nos mandan abstenernos de cometer un mal, sino que incluso buscan olvidar la ofensa y no la venganza. Se nos manda poner la otra mejilla cuando uno sea abofeteado... También el Señor de los poderes celestes ofreció sus mejillas a los puñetazos y sus espaldas a los latigazos; con ello aumentó su gloria. HILARIO DE POITIERS, Sobre el Ev. de Mateo, 4, 25.

NO ENFRENTARSE AL MAL. Pero yo os digo: "No resistir al maligno". No dijo: "No resistir al hermano", sino "al maligno". Con lo que nos dio el Señor a entender que, si nuestro hermano comete esa falta, es porque el demonio le instiga, y, al trasladar la culpa a otro, trata de mitigar y cortar la mayor parte de ira contra el que materialmente ha obrado.
¿Cómo? ¿Es que no hemos de resistir -me dices- al maligno? Ciertamente, hemos de resistirle; pero no de ese modo. Hemos de resistirle como Él nos lo ha mandado: entregándonos a padecer. De este modo la victoria es infalible. El fuego no se extingue con fuego, sino con agua. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 18, 1. 

5, 40    Déjale también el manto

NO BUSCAR PLEITOS. Pues después de tolerar la injuria corporal quiere el Señor que tengamos también desprecio por las cosas del mundo; y estar hasta tal punto apartados de todo litigio y pleito judicial, que, si acaso aparece un calumniador y tentador que mueve un pleito contra nosotros para comprobar nuestra fe, queriendo quitarnos lo nuestro, el Señor, nos manda ofrecerle de propia iniciativa no sólo aquello que busca injustamente, sino también lo que no pide. CROMACIO DE AQUILEYA, Comentario al Ev. de Mateo, 25, 2, 1.

EL MANTO DE JOSÉ. Así como José dejó su manto en mano de la prostituta y huyó con un manto mejor, el de la castidad, así arroja tú el manto en manos de los calumniadores y huye con una capa mejor, la de la justicia. Si no, mientras quieres reclamar los vestidos de tu cuerpo, puedes despilfarrar el más precioso vestido, el del alma. Pero si los infieles ven que tú, un cristiano, ante las injurias respondes con injurias mayores hasta la perdición del alma, ¿cómo van acreer en la verdad de la esperanza del reino de los cielos que los cristianos predican? Fácilmente desprecian las cosas terrenas quienes esperan las celestiales. Mas quienes se abrazan con insistencia a las cosas terrenas, dudo si creen firmemente en las promesas celestiales. ANÓNIMO, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 12.

5, 41    Vete con él dos

LA SEGUNDA MILLA. ¡Mirad qué extremo de filosofía! Porque si aun después de darle el manto y la túnica nuestro enemigo quiere valerse de nuestra propia persona sin vestidos, para fatigas y trabajos, ni aun en ese caso hay que impedírselo -nos dice el Señor-. Quiere que todo lo poseamos en común; no sólo nuestras riquezas, sino también nuestros cuerpos, para poner aquéllas a disposición de los necesitados y los otros a disposición de quienes nos insultan. Lo uno es acto de misericordia, lo otro de valor. De ahí que diga: "Si alguien te solicita para andar una milla, ve con él dos". Lo cual es levantarnos más alto y mandarnos mostrar la misma liberalidad que antes. Ahora bien, si lo que dijo al principio de su discurso, con ser muy inferior a lo que nos manda ahora, tan grandes bienaventuranzas merece, considerad la suerte que está reservada a quienes estas obras practican y, antes de la recompensa eterna, pensad cómo han de ser quienes, en cuerpo humano y pasible, realizan la impasibilidad más completa. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 18, 3. 

5, 42    A quien te pida, dale 

DAR LIMOSNAS CON GENEROSIDAD. Si entendemos esto sólo referido a la limosna, no se podrá cumplir cuando los pobres sean nuemerosos. Así los ricos, si dieran siempre, no podrían seguir dando siempre. Después de haber señalado el valor de la limosna, da preceptos a los apóstoles y doctores, a saber, que den gratuitamente lo que gratuitamente han recibido. Esta clase de riqueza nunca se agota; por el contrario, cuanto más se distribuye, más se multiplica, y aunque el agua de la fuente riegue los campos que están a sus pies, nunca se seca. JERÓNIMO, Comentario al Ev. de Mateo, 1, 5, 42.

5, 44    Amad a vuestros enemigos

CRISTO NO MANDA IMPOSIBLES. La Ley del Señor trasciende la ley natural y la ley divina, me refiero a la de Moisés. "Pues las cosas que son imposibles para los hombres, son posibles para Dios". Pero Cristo no legisla cosas imposibles, como lo demostró Esteban en el momento del martirio, doblando las rodillas y suplicando por aquellos que le apedreaban; del mismo modo también Pablo, que tanto sufrió de parte de los judíos y que pedía por ellos. La no frecuencia de tales hechos muestra que no son imposibles; sin embargo, muchos no tienen éxito por no ejercitar la virtud hasta la cima. TEODORO DE HERACLEA, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 40.

REZAR POR LOS QUE NOS PERSIGUEN. Porque no nos mandó simplemente amar a quienes nos aborrecen, sino también rogar por ellos. ¡Mirad por cuántos escalones ha ido subiendo y cómo ha terminado por colocarnos en la cúspide de la virtud! Contémoslos de abajo a arriba. El primer escalón es que no hagamos por nuestra cuenta mal a nadie. El segundo, que si a nosotros se nos hace, no devolvamos mal por mal. El tercero, no hacer a quien nos haya perjudicado lo mismo que a nosotros se nos hizo. El cuarto, ofrecerse uno mismo para sufrir. El quinto, dar más que lo que el ofensor pide de nosotros. El sexto, no aborrecer a quien todo eso hace. El séptimo, amarlo. El octavo, hacerle beneficios. El noveno, rogar a Dios por él. ¡He aquí una cima filosófica! De aquí también el espléndido premio que se le promete. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 18, 44.



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
NUEVO TESTAMENTO; v. 1a; pp. 170-179
 Obra preparada por
MANLIO SIMONETTI
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

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